Caso 10

El entrenador y masajista del Presidente de la Republica del periodo 2004-2009, fue detenido y acusado de haber estrangulado al propietario de la residencia donde vivía para robarle dinero entre otras pertenencias.

DELITO: Homicidio Agravado (artículos 131 y 132) del Código Penal.

TEMA: Las circunstancias de compartir residencia, y presuntamente estar dentro de ella al momento de la ejecución del crimen, no determina que el acusado haya causado o participado en la muerte de la víctima.

RESULTADO: En una acalorada audiencia en derecho, ante tres Magistrados, dos damas y un caballero, logramos la absolución de los cargos de Homicidio y Robo Agravado, al demostrar que, los débiles indicios presentados por la fiscalía no establecían que mi cliente tuviera relación con el hecho punible, ya que el delito de Homicidio, se configura cuando alguien le causa o participa en la muerte de una persona, no obstante, esta vinculación, no puede realizarse con suposiciones o especulaciones.

ANTECEDENTES DEL CASO

El 4 de febrero de 2016, mi cliente como de costumbre, salió temprano en la mañana a atender a sus clientes como instructor físico y masajista profesional, pasado el mediodía, regresó, el dueño de la casa estaba dentro de su auto, en uno de los dos estacionamientos de la residencia tomando vino, luego de estacionar su auto, conversaron un momento, mi cliente entró a la casa, subió a su recamara ubicada al final del pasillo de la segunda planta, cerró la puerta, encendió el televisor y se acostó a descansar.

Entre 4 a 5 de la tarde, bajó, se preparó un emparedado de tuna y volvió a su recamara para alistarse para salir a atender al cliente de las 6pm, pero éste le canceló la cita de esa hora, por lo que, se quedó más tiempo en su recamara, ya que la próxima clase sería a las 8pm.

Más o menos entre 7 y 7:30 pm, salió de la casa, cerró todas las puertas, le puso el candado al portón de los estacionamientos, y se retiró. Minutos después de las 9 de la noche, regresó, vio que el candado del portón de los estacionamientos no estaba, la puerta del pasillo que daba a la lavandería estaba abierta, también estaban abiertas las puertas de abajo para subir a la segunda planta y la que daba acceso a las recamaras.

Al percatarse de todos esos detalles y al no ver al señor, le hizo una llamada a su número celular, pero éste no contestó, entonces decidió llamar a la hija del señor, que, al escuchar las incidencias, le dijo que abriera la recamara, luego que lo buscara en el balcón porque a veces cuando estaba tomado se caía en algún lugar; al no encontrarlo dentro de la casa, ésta le dijo que probablemente una amiga lo había recogido para llevarlo a alcohólicos anónimos que de costumbre lo hacía.

Minutos después lo llamó, y en esta ocasión le preguntó que si había buscado en la parte de atrás de la casa, por lo que en esta nueva búsqueda, mi cliente encontró el cuerpo del señor tirado en el piso boca abajo, en un pasillo largo que conectaba la cocina con el patio, sin iluminación, ya que al encender la lámpara del celular fue que se percató que tenía una soga con varias vueltas en el cuello.

La segunda persona que llegó después de mi cliente fue la hija del difunto, entre ellos, llamaron al 911 donde vía telefónica les dieron las instrucciones de mover el cuerpo y tomarle el pulso, por lo que al percatarse que no tenía signos vitales, señales de golpes y de estrangulación, llamaron a la policía, la que llegó como a las 11:30 de la noche.

Cuando llegaron los miembros de la Policía Nacional, ya se encontraban en el lugar del hecho, mi cliente, el hijo e hija del occiso, personal del 911, y como a la una de la madrugada del día siguiente, se presentó la fiscalía con su equipo de auxiliares, por lo que al momento de hacer el levantamiento del cadáver, mi cliente interactuó con todos los agentes del orden público y funcionarios de la fiscalía, ya que era el que daba las explicaciones de las condiciones como había encontrado tanto la residencia como el cadáver, y por supuesto que les indicaba que él era la única persona que vivía con el difunto.

Avanzada la madrugada, la fiscalía se trasladó con la hija del difunto a dos puntos donde habían cámaras que pudieron haber grabado movimientos de personas en el lugar de los hechos, un local comercial y una residencia, es así, como esta joven reconoció a su ex empleada que luego de hacer una llamada en el teléfono público ubicado en la esquina de la calle, entró a la casa de su padre, más o menos, entre las 4 y 5 de la tarde, posteriormente, ingresó su pareja con una mochila colgada en la espalda, a ambos se les vio entre 6:15 y 6:30pm junto al difunto buscar algo dentro y fuera del carro, finalmente, se observó cuando mi cliente sacó su carro del estacionamiento, cerró el portón, colocó el candado, y se retiró entre las 7:30 a 7:35 de la noche.

Así mismo la hija de la víctima reconoció a su ex empleada y a su pareja sentimental cuando salieron de la residencia a pasos acelerados con miradas de persecución, entre las 7:55 y 7:58 de la noche, cruzaron la calle y avanzaron con paradero desconocido, pero en esta ocasión el varón llevaba la mochila más abultada que como estaba al llegar a la casa.

De los detalles e indicios levantados por el equipo de criminalista, se observó que no hubo rastro de sangre en la recamara principal, en la escalera, ni en la sala, comedor, en el único lugar que se encontró liquido sanguíneo fue en el pasillo donde fue encontrado el cuerpo, y donde también se ubicó la cuerda homicida.

El informe de necropsia determinó que la causa de la muerte fue por estrangulación, que el cuerpo presentaba laceraciones, contusiones y golpes en varias partes de su anatomía, así como piel incrustada en sus uñas, como evidencia que el occiso intentó luchar por su vida.

En declaración jurada ante la fiscalía, la hija del difunto dijo que la ex empleada de nacionalidad salvadoreña había trabajado con ella por 3 meses cuando vivía en casa de su padre, pero tuvo que despedirla porque faltaba al trabajo, tenía problemas económicos, le pidió dinero prestado, y después dijo que estaba enferma, pero después de ya no trabajar allí, su padre le dijo que esta chica lo visitaba, y que justamente el día del deceso en horas de la tarde conversó con él por teléfono como a las seis de la tarde; allí se enteró que ella lo visitaría ese mismo día, y que su padre le había comprado un helado. Dijo además que conoció a la pareja de la joven salvadoreña porque en varias ocasiones la vino a esperar a la salida del trabajo, y que su padre le había dicho que ella lo que quería era dinero.

Con respecto a mi cliente, la hija del difunto declaró que eran muy buenos amigos, se habían conocido en el gimnasio, que él la había introducido al arte del masaje profesional, su padre vivía sólo, así que le pidió a su amigo que se mudará y así pagaba una renta modesta y cuidaba de su papá, nunca tuvo queja de él, cuando su amigo se mudó a casa de su padre ya la ex empleada no trabajaba allí, por lo que según sus palabras, ella sospechaba de la pareja de salvadoreños.

En cuanto al móvil del crimen dijo que su padre mantenía un promedio de cuatro mil dólares en un tarro que él le decía que era para cualquier emergencia, también algunas armas que mantenía, algunas de colección, y otros elementos como el candado del portón de los estacionamientos que no se encontraron.

Mi cliente declaró en la fiscalía, y describió lo que hizo desde la mañana que salió de la casa, su retorno después del mediodía, la estadía durante las horas de descanso, la salida en la noche con los detalles de cómo dejó la casa, su regreso después de las 9 pm, la búsqueda del señor, el hallazgo del cuerpo, y las interacciones que tuvo ese día en la residencia con la hija e hijo del occiso, personal del 911, la Policía Nacional y la fiscalía, pero agregó que antes de salir en la mañana se percató que dentro de la refrigeradora había un helado y una coca cola, que el señor la había dicho que se lo había comprado a su ex empleada, pero que a su regreso en la noche ya no estaba, además que el difunto le había comentado que la ex empleada lo llamaba para pedirle dinero.

Semanas después el hijo del occiso se presentó a la fiscalía y declaró sobre las armas de su padre, su vida económica, familiar y social, pero agregó que él sospechaba tanto de la pareja salvadoreña como de mi cliente de la muerte de su padre porque según su opinión, no era posible que a su padre lo hayan matado estando él dentro de la casa y no se haya dado cuenta, por lo que, dijo en la fiscalía que aunque mi cliente si no hubiese participado físicamente en la muerte, era cómplice, ya que sabía algo que no quería decir.

Tres meses después de iniciada la investigación, mi cliente es detenido, la fiscalía le imputó los cargos de Homicidio y Robo Agravado por la muerte del propietario de la casa en la que alquilaba una habitación, seguidamente le dispuso detención provisional, mi cliente fue trasladado al centro penal La Mega Joya en donde permaneció por el resto del proceso.

La teoría de la fiscalía era que, mi cliente estuvo presente mientras los agresores ejecutaron el hecho de sangre, colaboró con ellos, y mantuvo un silencio cómplice, porque brindó una mala justificación, al decir que no se dio cuenta de la presencia de los salvadoreños, siendo que antes de salir de la casa en horas de la tarde bajo a la cocina, se preparó comida y subió a su recamara, mientras dentro de la residencia se estaba cometiendo un hecho de sangre, y que minutos después que se retiró, salieron los intrusos; lo que para la fiscalía también era irracional que no hubiera encontrado el cuerpo mientras lo buscaba con la dirección de la hija del señor, por lo que, con esta base de indicios imputó cargos, ordenó detención preventiva, terminó la investigación y sustentó en juicio la condena en contra de mi cliente.

Esta audiencia no se pudo hacer ante un Tribunal de Jurado de Conciencia porque cuando el móvil que se investiga del crimen es el Robo, entre otros delitos, el Código de Procedimiento Penal exige que el juicio sea ante un Tribunal en Derecho, compuesto por tres (3) Magistrados.

En la audiencia se presentaron testigos de todas las partes, incluyendo los de la parte querellante, ya que, en este proceso hubo un abogado acusador, así que, en interrogatorio y contrainterrogatorio, el Tribunal en Derecho tuvo la oportunidad de escuchar a los testigos de la fiscalía y la querella, quienes, cada uno en su especialidad contestaron el interrogatorio y contrainterrogatorio, relacionado a los indicios encontrados, las distancias dentro y fuera de la casa, la iluminación del área, interpretación de las fotografías tomadas en el lugar, la posición del cuerpo, descripción de los signos de violencia en el cuerpo de la víctima, la causa de muerte, la historia familiar entre el difunto, esposa e hijos, los antecedentes de la dependencia al alcohol, la actitud del difunto de tener extrema seguridad en su residencia, su relación de amistad con la ex empleada y con mi cliente, entre otros temas, que tenían conducencia en el juicio.

De la evacuación probatoria de la contraparte, creo que sacamos mejor provecho, ya que, en primer lugar, acreditamos que la relación de mi cliente con el difunto, su hija, hijo y ex mujer, fue buena, nunca tuvieron queja de él, era serio, responsable y puntual en los pagos del alquiler; en segundo lugar, demostramos que el occiso era alcoholito desde hacía muchos años, motivo principal del divorcio con la mamá de sus hijos, todos los días tomaba, justamente ese día mi cliente lo encontró ingiriendo vino dentro de su auto, lo que lo hacía débil y vulnerable al resistir cualquier ataque; en tercer lugar, evidenciamos que toda la familia sabía que la ex empleada lo visitaba y que por palabras del propio difunto, esta joven lo buscaba por dinero; en cuarto lugar, probamos que de parte de los familiares del occiso, todos sabían que mi cliente era instructor y masajista profesional con buenos ingresos, incluso, fue la persona que introdujo en este negocio a la joven hija de la víctima, y ella declaró que mi cliente tenía muy buena clientela, esto por su puesto lo alejaba del móvil de haber participado en la muerte de su arrendador para robarle una suma indeterminada de dinero, pero que por declaración de sus familiares no superaba los cuatro mil dólares.

Pero creo que el mayor beneficio obtenido de las pruebas de la contraparte fue que, por una lado, el perito en criminalística reconoció en el plenario de la audiencia, que en uno de los videos grabados por las cámaras, se observaba que tres personas, el difunto, la ex empleada y su pareja sentimental estaban juntos en los estacionamientos, entre las 6:40 a 6:45pm, antes que mi cliente saliera de la casa, esto era muy importante porque al parecer estaban esperando la salida de mi representado para ejecutar el crimen; y en segundo lugar, la doctora médico forense, reconoció que ella no pudo determinar el tiempo probable de la muerte porque no fue al levantamiento del cadáver. Esta opinión científica hubiese sido muy importante, porque con ella se podía haber confirmado o descartado, si el momento de la muerte ocurrió antes o después que mi cliente abandonó la residencia entre las 7:30 Y 7:35 pm.

Entonces al momento que llegó mi oportunidad de alegar o presentarle al Tribunal en Derecho mis argumentos de defensa, lo hice en el orden que aparece a continuación:

• Honorable señora Magistrada Presidenta, Honorables Magistrados que integran la sala, ante ustedes, la fiscalía les ha presentado un hecho de sangre con tres personas acusadas, una pareja de salvadoreños que están en rebeldía y mi cliente, presente físicamente, quien recibirá de parte de este Tribunal una sentencia de inocencia o de culpabilidad.


• Como quiera que no hay testigo presencial del hecho, la responsabilidad o la inocencia de mi cliente será dictada con base en las pruebas científicas e indicios presentados en este acto de audiencia o que reposan en el expediente, por lo que esta defensa partirá o comenzará haciendo una reflexión sobre el testigo mudo que representa el cuerpo del occiso, que es el hecho punible para ver lo que nos dice con relación a cómo ocurrieron los hechos y quienes podrían ser los responsables.


• Lo primero es saber que el cuerpo fue encontrado en el pasillo que conecta el área de la cocina con el patio o la parte trasera de la casa, lugar muy poco transitado por lo residentes, según declaraciones de los que allí vivieron; entre los elementos científicos se levantaron para ser analizados, al cuerpo se le encontró piel incrustada en las uñas del occiso, la cuerda con la que fue estrangulado y señales o signos visibles en su cuerpo, que indican que él luchó por su vida, ya que fue golpeado, no sabemos si antes o durante el estrangulamiento, pero a pesar que la defensa insistió en platicarle a mi cliente una prueba de ADN para encontrar compatibilidad con su piel, esa prueba no fue practicada porque el hallazgo desapareció del Instituto de Medicina Legal. Por otro lado, siendo que al lugar se presentaron personas de diferentes bandos, en orden, los familiares, funcionarios del 911, la Policía Nacional, personal de la fiscalía y su cuerpo de servidores públicos auxiliares, investigadores, todos ellos vieron el cuerpo, lo examinaron, observaron las señales, pero entre ellos, había un elemento en común, mi cliente, porque era la persona que les explicaba cómo se había descubierto el cadáver, que era la única persona que vivía junto al occiso, pero ninguna de estas personas, siendo investigadores y funcionarios públicos, obligados a denunciar cualquier hecho punible o indicios o pruebas para descubrir la verdad material, declararon haber visto en el cuerpo de mi cliente alguna señal que evidenciara que él haya luchado o que tuvo algún nivel de forcejeo con la víctima, por lo que la posibilidad que mi cliente haya participado físicamente en el hecho de sangre, probatoriamente quedó descartado.


• En cuanto a una eventual vinculación como cómplice, también observamos que no existe prueba directa o testimonios que lo relacionen a este tipo participación criminal, por lo que, igualmente esta circunstancia tendrá que demostrarse a través de pruebas documentales e indicios, pero lo primero que debió hacer el fiscal fue acreditar que la pareja de salvadoreños y mi cliente se conocían, y si entre ellos, hubo algún nivel de vinculó, esa eventualidad quedó descartada porque los familiares del occiso declararon que mi cliente no vivía en la casa para la fecha en que trabajo la joven salvadoreña, igual, también con la evidencia que entre los contactos telefónicos de esta pareja y el de mi cliente no existió ningún intercambio de llamadas ni mensajes de texto. Es decir, con pruebas testimoniales y documentales se descarta esa vinculación entre mi cliente con los otros investigados.


• Al no existir evidencia física de contacto de mi cliente con el cuerpo del occiso, ni ningún tipo de relación con los otros investigados, queda entonces, el único indicio de supuesta presencia física, al decir de la fiscalía, que mi cliente estaba en el lugar de los hechos, digo supuesto indicio de presencia, señores Magistrados, porque la fiscalía no ha presentado pruebas que demuestren que el hecho se ejecutó mientras mi cliente permanecía dentro de la residencia, obsérvese que la doctora médico forense dijo que no pudo determinar la hora de muerte, pero el personal del 911 que llegó antes que la fiscalía, establecieron en su informe que el cuerpo presentaba, rigor mortis, que es la rigidez de los músculos del cadáver, es decir, si el cuerpo tenia rigor mortis, que por investigación de fuentes abiertas se establece que un cuerpo empieza a tener este fenómeno a las 3 horas del fallecimiento, si contamos desde las 7:30pm hora que salió mi cliente versus la hora que llegaron los especialistas del 911, a las 11 de la noche aproximadamente, encontramos sentido que exista más probabilidad que los agresores esperaron que mi cliente dejara la residencia para atacar mortalmente a su víctima. Es decir, siendo este un evento más real, entonces, no existe en contra de mi cliente el indicio de presencia y menos de oportunidad.


• Hay que recordar que el perito en criminalística que analizó las cámaras de vigilancia señaló que hasta las 6:45 el dueño de la residencia estaba con vida, ya que fue visto con la pareja de salvadoreños buscando algo en los estacionamientos, y la hija de éste declaró que habló con su padre a las 6 de la tarde, por lo que los victimarios tuvieron 25 minutos para estrangular a su víctima, tomar los objetos ya identificados y salir apresuradamente de la casa. Sobre este punto, pudiera surgir la interrogante si 25 minutos son suficientes para ejecutar ese acto abominable, pero recordemos que el difunto tenía 70 años de edad, según lo declarado por sus parientes, sus movimientos eran disminuidos por caídas que había tenido en el pasado, principalmente por su adicción al alcohol, pero también tenía problemas de salud, sumado que para ese día estaba ebrio, según el reporte científico del resultado del examen de sangre y de la declaración de mi cliente que ese día lo encontró tomando vino dentro de su auto. Estos elementos mencionados previamente, colocaron al difunto en una posición de debilidad frente a dos presuntos atacantes que tenían planificada la agresión, lo que, el sentido común nos dice que 25 minutos eran más que suficientes para haberlo estrangulado.


• Un tema candente e importante señores Magistrados, es que, a falta de la prueba que vincula a mi cliente en la ejecución física de los hechos, tampoco de una participación en cualquiera de las modalidades de complicidad, así como la alta probabilidad que el hecho de sangre se haya ejecutado sin que mi cliente estuviera dentro de la residencia, existen los indicios que colocan a la pareja de salvadoreños, en una responsabilidad más allá de toda duda razonable, que quedó demostrada, a través de las pruebas documentales de ambos contactos telefónicos, que esta pareja hicieron llamadas días previos a la residencia de su víctima, y que justamente ese día del teléfono público ubicado en la esquina de la calle, llamaron al difunto, luego, primero entra la dama, y después que fue recibida, ll

RECOMENDACIONES

• Quiero decirles que cuando acepté defender a este joven ya la investigación se había cerrado, luego nos percatamos que en este proceso no se había realizado diligencia de reconstrucción de los hechos, tampoco existía una inspección ocular a la residencia con técnicos o peritos en ingeniería acústica ya que la casa era espaciosa y había que presentarle al Tribunal la propuesta científica si era posible que en esas circunstancias y de acuerdo a los ruidos del lugar, mi cliente desde su recamara podía haber escuchado los efectos del sonido que generó el estrangulamiento de la víctima, esto, en la eventualidad que mi cliente estuviera dentro de su recamara al momento de la ejecución.


• Adicional la medición de las distancias de los diferentes espacios no existían, los investigadores se centraron en medir los espacios externos de la casa, pero descuidaron establecer en metros o centímetros por ejemplo, sobre cuanto metros habían entre el cuarto del acusado y el pasillo donde se encontró el cuerpo, entre otros puntos importantes de la casa que no les importó considerar.


• La defensa durante la investigación tampoco se preocupó por establecer el perfil psicológico, social y económico del su cliente, que en este caso era importante porque la fiscalía había establecido que el móvil del crimen era el robo, pero este joven, era instructor de una clase social y política de muchos recursos económicos que podían dar fe de su personalidad y carácter.


• Establezco lo anterior para recomendarle a los colegas que probatoriamente no se debe dejar nada pendiente porque aunque era casi evidente que no había pruebas contra este joven, con más razón tenían que evitar el riesgo de condenar a un inocente.

 












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