Caso 2

Freddy Eusebio Rincón Valencia, el “Coloso de Buenaventura” uno de los mejores jugadores en la historia de la selección colombiana de fútbol, de todos los tiempos, fue detenido en Brasil, a petición de Panamá, que lo acusaba de ser miembro, de la más grande supuesta organización criminal, desmantelada por Panamá, hasta ese momento. Mi cliente era acusado por los delitos de narcotráfico, Blanqueo de Capitales, y Asociación Ilícita para Delinquir. Esta investigación se llevó acabo, bajo la coordinación e intercambio de información, de Estados Unidos de Norte América, Colombia, Panamá y Costa Rica, se acusó a más de ciento veinte (120) personas, en un proceso que superó las doscientas mil páginas.

DELITO: Narcotráfico, Blanqueo de Capitales y Asociación Ilícita para Delinquir.

TEMA: El delito de Blanqueo de Capitales, no se comete, por el simple hecho de invertir dinero en una empresa que, posteriormente, resulta investigada como instrumento para lavar activos. Por otro lado, para ser condenado por alguno de los delitos que se deriva del narcotráfico, a la persona se le tiene que demostrar que actuó o colaboró en la ejecución de una de las distintas actividades que se requerían para consumar la conducta, lo cual no fue posible comprobar en este caso. Y en cuanto al delito de asociación, este sólo podría haber existido, si a mi cliente, se le hubiera acreditado que prestó su consentimiento para pertenecer a una estructura criminal, previamente existente, con la finalidad de dedicarse recurrentemente a actividades ilícitas.

RESULTADO: En este caso, obtuvimos tres (3) resultados, cada uno relevante en su justa dimensión: el primero, fue que, durante la audiencia, a través de la plataforma SKYPE, a mi cliente se le garantizó su derecho de ser escuchado por su juez natural, conforme al artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos. No había precedente hasta ese momento, circunstancia que, el fiscal utilizó para oponerse fervientemente a nuestra petición; el segundo resultado fue que, logramos que el Juez durante la audiencia, suspendiera la captura internacional (interpol) que pesaba sobre mi cliente. Tampoco había precedente de una decisión semejante, por eso, lo que más recuerdo, es la actitud de frustración del fiscal al escuchar al juez pronunciar su decisión de suspender esa captura. Y El tercer y más importante resultado fue, obtener la declaratoria de inocencia de mi cliente.

ANTECEDENTES DEL CASO

Todo comenzó, el mes de noviembre de 2002, en un lugar conocido como “Los Esteros”, ubicado en el sector este, de la Provincia de Panamá. Allí, las autoridades, capturaron un cargamento de drogas ilícitas, y un arsenal de armas de guerra, que, supuestamente, sería enviado a Colombia, en la misma embarcación que en la que se había ingresado la droga a Panamá.

En esa fecha, se capturaron a siete (7) personas, entre ellas, una que era objeto de prolongada investigación por varios meses. El hilo conector, surgió, cuando se descubrió que esta persona vivía en un apartamento que estaba a nombre de un señor, también mencionado en investigaciones anteriores. El asunto fue que, se descubrió que estas dos personas, eran socios en empresas y que a su vez eran mencionados en informes de inteligencia como socios con otras personas supuestamente líderes de organizaciones criminales, dedicadas al narcotráfico.

Avanzada la investigación, se revelaron una serie de nombres de personas que estaban relacionadas con lanchas rápidas, submarinos, barcos, pesca, bienes raíces, hoteles, restaurantes, camiones, etc., y que, según la fiscalía, esas actividades estaban ligadas al narcotráfico. También se conoció que, entre ellos, había un denominador común. “una empresa ubicada en el centro de la ciudad”, que, según los informes de vigilancia y seguimiento, era donde todos los investigados concurrían a comprar los motores fuera de borda de alto caballaje utilizados en las lanchas rápidas.

La investigación realizada a esta empresa, reveló que el propietario, para ese momento, era una persona, considerada por la Agencia Antidroga de Estados Unidos (D.E.A) como uno de los más grandes capos del narcotráfico internacional.

Esa información fue la base para armar el mapa de actividades, y de personas relacionadas entre sí, que trajo como resultado, detenciones, en Panamá, Colombia, México, Costa Rica, Brasil y Estados Unidos de América.

Mi cliente, Freddy Rincón, fue capturado en Brasil, pero el expediente al que se le vinculaba estaba en Panamá, en la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Drogas.
Cuatro meses después, fue dejado en libertad por las autoridades de Brasil porque Panamá no cumplió con los requisitos formales para que el mismo fuese extraditado, pero Panamá mantuvo la captura a nivel internacional.

A pesar que, en este proceso hubo decenas de detenidos, y más de cien investigados, era fácil descubrir sobre todo con las declaraciones de los imputados, que, todo giraba en torno a la figura de una sólo persona, el propietario o mayor accionista de la empresa, que, por cierto, era una empresa socialmente muy conocida porque organizaba los mejores torneos de pesca en el país.

Una característica especial en este proceso fue la aprehensión de varios millones de dólares, entre, fincas, hoteles, casas, apartamentos, documentos negociables, negocios, camiones, autos, y dinero en efectivo.
Ahora, la vinculación de mi cliente a este gigante proceso surgió, en primer lugar, porque los directivos, y el personal administrativo de la empresa, unos, declararon en la fiscalía que mi cliente era socio de la empresa, y otros, que era acreedor porque le había hecho un préstamo a la compañía. Es decir, que le había inyectado capital.

Además, la fiscalía descubrió que mi cliente, entró a Panamá, en varias ocasiones, y se reunió con el principal accionista de la empresa, también con los administradores, que de esta se hacían transferencias a cuentas personales de mi cliente en otros países, y que, junto al principal investigado aparecía como socio en un hotel de la localidad.

Con los anteriores indicios, la fiscalía se creó la teoría que, mi cliente, se había aprovechado de su figura internacional, y de su imagen personal para ocultarle dinero y propiedades en calidad de testaferro al líder de la organización criminal.

Estas fueron las consideraciones de hecho y de derecho, con las que la fiscalía le formuló los cargos de Blanqueo de Capitales, y Asociación Ilícita para Delinquir, en delitos relacionados con drogas, le ordenó la detención preventiva, y sustentó la solicitud de captura internacional.

Terminada la investigación, previo al Juicio Oral, viajé a la ciudad de Cali a entrevistarme con mi cliente, quien, a pesar de tener alerta roja, podía circular libremente en su país de origen porque entre la República de Colombia y la República de Panamá no existe tratado que permita la extradición de sus nacionales.
En ese encuentro tuve la oportunidad de conocer interioridades de la relación de amistad entre mi cliente, y el supuesto líder criminal, quien, entre otras cosas, lo aventajaba en edad, amistad que había comenzado, cuando mi cliente era apenas un niño, pero muy conocido por ser sobresaliente en jugar fútbol, lo que lo hacía merecedor de la admiración de sus vecinos, entre los cuales, estaba esta persona.
Al transcurrir los años, cuando mi cliente estaba cerrando su brillante carrera, en el país de Brasil, de manera improvisada se dio el reencuentro con esta persona, quien aún gozaba del respeto de mi cliente porque lo recordaba como un empresario de la comunidad en donde se crio.

De esa primera reunión, surgió la idea que mi cliente inyectara capital a la empresa que este tenía en Panamá, con el acuerdo de recuperación de capital más intereses en cinco años, mediante pagos mensuales.
Es por eso que, cuando la fiscalía indagó al personal administrativo, dijeron que él era socio o acreedor, porque de una u otra forma sabían que entre mi cliente y la empresa había una relación comercial.

De regreso Panamá, empecé a dibujar mi estrategia de defensa ya que la investigación había terminado, y quedaban pocas semanas para el inicio del juicio oral.

En los alegatos de conclusión, el fiscal utilizó un esquema gráfico o un mapa en Power Point, en el que describió a los grupos que había investigado integrados por personas, mucho de ellos que ni siquiera se conocían, pero según la fiscalía estas personas tenían funciones separadas y específicas dentro de la organización, todos bajo la dirección del cabecilla que estaba detenido en Brasil.

Respecto a mi cliente, el fiscal se lo presentó al Tribunal como un miembro importante de la organización, que era testaferro del grupo criminal al haber utilizado su figura pública internacional como sombra para esconder dinero producto del narcotráfico.

En cuanto a los medios probatorios para demostrar su culpabilidad hizo uso de los testimonios de algunos administrativos de la empresa que señalaban a mi cliente, unos como codueño y otros como inversionista ya que se comprobó que mi defendido recibió transferencias de dinero de la empresa, que había venido a Panamá a participar en actividades sociales organizadas por el representante legal de la empresa, donde participaban prominentes figuras de la vida política y social, en las que inclusive participó la Presidenta de la República de aquella época.

Además, la persona considerada líder de la organización que para la fecha de la audiencia estaba detenida en Brasil declaró a través de una asistencia judicial internacional en la que aceptó su amistad y relación comercial con mi cliente.

En fiscal sostenía que mi representado no había presentado las pruebas para justificar la procedencia licita del dinero que recibió de parte de la empresa, y que, a falta de esta explicación, era culpable, porque en delito de Blanqueo de Capitales la carga de la prueba le correspondía a mi cliente y no a la fiscalía.
Finalmente solicitó su condena por los delitos de Blanqueo de Capitales y Asociación Ilícita para Delinquir porque según sus argumentos había comprobado la existencia de tres o más personas que se habían agrupado en el tiempo para cometer varios delitos, entre ellos, blanqueo de Capitales y asociación ilícita para delinquir.

Mis argumentos de defensa estuvieron orientados no tanto en demostrar que mi cliente era inocente, porque en mi opinión eran dos acusaciones que tenían que ser probadas o demostradas por fiscal, sino en desconfigurar ambos tipos penales respecto a mi cliente. Es decir, en demostrar frente al Tribunal que los hechos que el fiscal le estaba atribuyendo a mi cliente no configuraban o dibujaban los delitos acusados porque si el fiscal no había podido englobar su conducta conforme a las exigencias de ambos tipos penales, siendo así, entonces, mi cliente no había cometido ninguno de esos delitos, y por lo tanto tenía que ser declarado inocente.

Comparto con ustedes, alguno de nuestros argumentos de defensa.
• Respetado Señor Juez, el hecho relevante que el fiscal acusa a mi cliente, es que él es un testaferro porque recibió dinero de una compañía cuyo dueño es una persona considerada según el fiscal, líder de una organización criminal internacional, pero este hecho planteado por el fiscal es un hecho descrito parcialmente, cortado, o mejor dicho segregado, porque el hecho completo, es que mi cliente conoció desde niño a un empresario que vivía en el mismo sector donde él iniciaba a destacarse como futbolista, al pasar muchos años, al cierre de su carrera en el país de Brasil se reencuentra con esta persona, quien le ofrece invertir un capital en una reconocida empresa que tenía en Panamá, y así se hace.

• De la lectura del hecho completo se dibuja un plano muy diferente al planteado por el fiscal ya que una cosa es, ser testaferro cuando se recibe un dinero sucio o de procedencia ilícita para guardarlo, ocultarlo o encubrirlo con el propósito de hacer circular ese dinero como que fuera de procedencia lícita, y otra cosa muy distinta es, entregarle a otra persona un dinero limpio producto de su trabajo legal como inversión con la intención de generar una ganancia, tal cual fue lo que hizo mi cliente.

• El tema que ha planteado el fiscal sobre que mi cliente tiene la carga de la prueba de demostrar la procedencia de su dinero, no es así como lo señala el fiscal, porque un caso diferente es cuando se investiga a alguien con la prueba de la existencia de un delito de narcotráfico, hecho este que, obliga al investigado a demostrar la procedencia licita de sus bienes, y otro hecho muy distinto, es el caso de mi cliente donde el fiscal en el acto de la audiencia ha tenido que reconocer que no existe prueba que vincule a mi cliente con el delito de narcotráfico, por lo que sólo ha solicitado condena por los delitos de blanqueo y asociación.

• Entonces, con la actitud de propio fiscal se ha desconfigurado el delito, pero este funcionario pretende que alguna arista o esquirla alcance a mi cliente, cuando no es así, ya que el trabajo que debió hacer el fiscal, era demostrar que mi cliente a sabiendas de su ilicitud recibió dinero para ejecutar algún acto con la intención de legitimar o blanquear dinero ilícito, pero no lo ha logrado precisamente porque el hecho ejecutado por mi cliente no se subsume o se engloba en el tipo penal.

• Es más, las declaraciones que rindieron los administradores de la empresa, son fuentes de información que no le conviene al fiscal para demostrar su pretensión porque justamente estos testigos comprueban el hecho que mi cliente invirtió o inyectó capital de su bolsillo en la empresa, y este hecho subió a la categoría de certeza porque a través de pruebas contables se demostró que, de la cuenta de la empresa, se giró dinero, y estos desembolsos, se registraba como devolución de inversión.

• Entonces, mi cliente no tenía por qué preocuparse de la procedencia de su dinero porque era producto de su carrera profesional, ni tampoco le invadía ninguna incertidumbre sobre el capital con el que se había creado la empresa porque él recordaba a esa persona como uno de los empresarios del sector donde estuvo hasta que salió a ejercer su profesión.

• Inclusive, la esposa de uno de los dos administradores declaró que su esposo le contaba, que mi cliente, llamaba a la empresa, molesto cuando se atrasaban los pagos.

• Mi cliente declaró desde Brasil, a través de una asistencia judicial internacional, y explicó, que cuando estaba a punto de retirarse, de jugar fútbol, quería hacer algunas inversiones, por casualidad se encontró con el principal investigado, luego del calor de la conversación, le consultó sobre posibles inversiones, éste le recomendó invertir en Panamá, al venir a este país, conoció la empresa, y decidió entregar, en calidad de préstamo, una fuerte suma de dinero.

• El principal investigado, quien estaba detenido en Brasil, producto de este proceso, también declaró y explicó que su relación con mi cliente, era comercial, que lo conoció desde sus inicios de su carrera como futbolista.

• El contrato de Préstamo con Garantía Prendaria Sobre Títulos Valores, firmado por mi cliente, y la representación legal de la empresa, levantado en escritura pública, y sellado por notario, daba sustento al hecho que, era mi cliente el acreedor de una obligación comercial, y no el depositario de bienes de terceros.

• Mi cliente, fue y es, una figura pública internacional, jugó con la selección de fútbol de su país en varios mundiales, además estuvo en las filas de grandes equipos internacionales, como el Real Madrid, entre otros; estos hechos hacen que se invierta la carga probatoria, es decir, quien dude de la procedencia de su fortuna, que pruebe, lo contrario.

• En el expediente, está probado que mi cliente, no era el dueño ni accionista, tampoco estaba en la línea de mando, por lo que no tenía injerencia en las decisiones que se tomaban en la empresa.

• Para cumplir el compromiso adquirido, mi cliente, transfirió dinero a algunos acreedores de la empresa, desde su cuenta personal, en Estados Unidos de América, esa transacción no fue reportada como sospechosa, más, porque era dinero licito, que salía de su cuenta.

• El fiscal fue omiso en esta investigación, porque conociendo que él tiene la obligación de llevar una investigación objetiva, y la obligación de probar los hechos, y la vinculación de los investigados, no realizó ninguna gestión internacional para establecer la procedencia de los fondos de mi cliente.

• El fiscal, no pudo configurar los hechos atribuidos a mi cliente porque de acuerdo al artículo 254 del Código Penal, primeramente, el fiscal debió demostrar alguno de los verbos rectores de recibir, depositar, negociar, transferir, o convertir dinero de procedencia del narcotráfico. Incluso, tampoco pudo demostrar que, mi cliente, sabía o por lo menos preveía que el principal investigado se dedicaba al narcotráfico.

• La omisión del fiscal, raya con la conducta de crearse una ignorancia intencional, porque, a pesar de saber que, mi cliente no se englobaba en ninguna de las tres fases reconocidas a nivel internacional que ocurren en el proceso de blanquear capital, tales como: introducir el dinero en el mundo financiero; una vez adentro, este se distribuye o se mueve a diferentes cuentas para despistar su origen, finalmente la inversión de esos dineros ya con apariencia licita, en diferentes formas de negocios lícitos; aun así, prefirió mantener la acusación hasta el Juicio.

• Con relación al delito de Asociación Ilícita para Delinquir en Delitos Relacionado con Drogas, el fiscal, no pudo señalar o identificar la conducta de mi cliente que lo haga participe de un delito de asociación, porque realizar un acto que amerite una investigación por algún delito es una circunstancia muy diferente a pertenecer a una organización criminal, por lo que en opinión de esta defensa, el fiscal, desubicó las piezas del ajedrez, ya que olvidó que, el delito de asociación ilícita para delinquir, es autónomo, independiente, y de mero acto o conducta. Es decir, para configurarse este delito, primero debe existir el grupo, la banda, la pandilla, la delincuencia organizada, etc., luego entonces, ingresa la persona. Es por eso que el sólo acto de voluntad, configura el delito, pero el fiscal, no ha demostrado, cual es el acto de mi cliente con el que pretende probar que pertenece a un delito de asociación ilícita para delinquir

• Siendo así, sobra hacer un análisis más profundo respecto a este delito porque el fiscal no ha podido demostrar su existencia, tampoco pudo configurar la conducta de mi cliente en el delito de blanqueo de capitales, entonces, con el debido respeto pido del Tribunal la aplicación del correcto entendimiento jurídico para valor las pruebas y los hechos planteados que determinaran la inocencia de mi cliente, muchas gracias.
De esta manera terminamos nuestros argumentos de defensa, y mediante sentencia mixta No. 4 del dieciséis (16) de agosto de dos mil dieciséis (2016), el juez de la causa declaró inocente a mi cliente por ambos delitos acusados.

RECOMENDACIONES

• Por un tema de experiencia personal, recomiendo a mis colegas que, aún en el actual Sistema Penal Acusatorio, si pueden buscar las pruebas para demostrar la inocencia de su cliente, háganlo, y no confíen mucho en que la carga de la prueba está en manos del fiscal. Jurídica y procesalmente es así, pero hasta que no tengamos un sistema realmente garantista, con clara expresión de independencia judicial, pudieran poner en riesgo la libertad de su cliente debido a una extrema confianza.

• Lea todas las páginas que integran el expediente o la carpeta, esto, da la confianza de no encontrar posteriormente información que debilite sus argumentos. Esta es una de las debilidades de los defensores públicos, porque al estar sobrecargados de trabajo, no tienen suficiente tiempo para leer toda la información que hay en los expedientes. A veces, en una página está la clave de la solución, pero hay que encontrarla.

• En los debates jurídicos, preste mucha atención y tome nota de cada idea que le llegue para reforzar sus argumentos. En lo personal el escuchar la intervención de mis colegas, aunque el tema no guarde relación a la situación de mi cliente, me ha servido como fuente de ideas para replantear en algunos casos el enfoque de mis argumentos. En este caso, por ejemplo, cuando inició el juicio, no tenía en mi guía, la presentación de una solicitud que le permitiera a mi cliente hablar en el juicio a través de la plataforma SKYPE, tampoco, sobre la suspensión de la captura internacional. Mi alegato estaba estructurado para hablar de las pruebas y de la interpretación de los tipos penales, pero ambas ideas me surgieron durante el debate. Apenas arrancó el juicio, cada tarde me iba con una inspiración diferente, y regresaba al día siguiente con nuevos argumentos ya que este juicio duró varias semanas, obviamente por la cantidad de personas acusadas.

• Siempre y cuando pueda y tenga la oportunidad, péguele duro al fiscal, pero hágalo con argumentos sólidos. Me he dado cuento que, a los jueces les agrada el choque fuerte entre los litigantes, pero con altura y respeto. Este tipo de defensa le levanta el ánimo al Tribunal.

 












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