Caso 22

Un ciudadano extranjero es detenido en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, por introducir al país, la suma de cuatrocientos treinta mil cuatrocientos sesenta y cuatro dólares en efectivo sin declarar.

DELITO: Blanqueo de Capitales, procedente del narcotráfico (art. 254) del Código Penal.

TEMA: La sola posesión de dinero en efectivo, no acredita el delito de Blanqueo de Capitales, demostrar su procedencia ilícita, es esencial para configurar el delito.

RESULTADO: Mediante sentencia No. S.A.17 del 21 de abril de 2010, el Tribunal competente, declaró la inocencia de mi cliente.

ANTECEDENTES DEL CASO

El día 23 de enero de 2009, funcionarios del Departamento de Seguridad en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, al pasar la maleta de mi cliente por la máquina de rayos X, detectaron la existencia de un doble fondo, que al abrirlo, encontraron la suma de cuatrocientos treinta mil cuatrocientos sesenta y cuatro ($430,464.00), dólares en efectivo, que no declaró.

La Fiscalía Especializada en Delitos relacionados con Droga, al recibir el caso, autorizó la realización de tomas de muestras para ser analizadas en la máquina de IONSCAN, resultando un contagio positivo en dos billetes a Anfetamina, los dos restantes, salieron negativos a presencia de droga.

Con la evidencia del dinero, el resultado positivo de dos billetes a la sustancia conocida como anfetamina, la declaración del pasajero, y el informe sobre la aprehensión, y descubrimiento del dinero, la fiscalía, decidió imputarle a mi cliente, el cargo de Blanqueo de Capitales procedente de delitos relacionados con drogas, y le ordenó la detención provisional.

Mi cliente declaró que, el dinero era de su padre y de un amigo, que se habían unido en sociedad para montar en Panamá un negocio de alquiler de maquinaria pesada, camiones volquetes y palas eléctricas.

Dijo que no declaró el dinero, porque antes de viajar había leído en internet las noticias, sobre varios turistas que fueron asaltados, minutos después de salir del aeropuerto, con fuerte suma de dinero.

Se incorporó al proceso, las certificaciones debidamente apostilladas de la existencia de dos empresas, en las que, su padre y el amigo aparecían en calidad de suscriptores y directores.

La fase de investigación de este proceso, transcurrió sin mayor actividad probatoria de la defensa, para equilibrar la acusación de la fiscalía, con evidencias de movimientos de flujo de efectivo de las empresas mencionadas, y de ingresos personales o familiares de mi cliente.

Cuando tomé la defensa, el proceso estaba para la realización de la audiencia de fondo, así que, tenía que trabajar con lo que había en el expediente.

En la audiencia, el fiscal sostuvo que el delito de Blanqueo de Capitales, se acreditaba con el informe remisorio del caso por parte de la Autoridad de Aduana, con el dinero no declarado por mi cliente, las dos muestras positivas de la prueba de IONSCAN, y con la ausencia de justificación de la procedencia del dinero por parte de mi cliente.

Agregó que, enviar dinero a través de correos humanos, es una modalidad del crimen organizado para retornar la ganancia producto de la venta de la droga, que no pueden hacerlo por los canales financieros debido a los controles existentes, que no era usual que un empresario viniera al país a invertir y lo hiciera de esa forma, introduciendo el dinero clandestinamente, sin tener después cómo justificar la tenencia de tan elevada suma de dinero.

Pidió que mi cliente fuera condenado a la pena máxima de 12 años de prisión, porque el delito estaba demostrado, y la vinculación de mi cliente surgía de ser el correo humano, a sabiendas que el dinero era de procedencia ilícita.

Nuestros argumentos de defensa, los resumimos de la siguiente manera:

• Respetado señor Juez, entiendo, que el hecho imputado, y también el hecho acusado, que no pueden ser diferentes, por el cual, el fiscal pide pena máxima para mi cliente, es que procedente de su país de origen, llegó al Aeropuerto Internacional de Tocumen, con una maleta, que en su interior escondía un valor superior a diez mil dólares, que no declaró, a pesar de estar obligado a hacerlo, y que el dinero encontrado sólo en dos billetes, salió contagiado a la sustancia conocida como Anfetamina.


• El primer ejercicio que deseo hacer, es confrontar el hecho acusado, con los distintos hechos que describe el artículo 254 del tipo penal, que según el fiscal se ha violado. Interpretando la norma, ella dice que, si una persona, personalmente o a través de otra, recibe, deposita, negocia, transfiere o convierte dinero, entre otros valores, a sabiendas que proceden de entre otros delitos, el narcotráfico, con el objeto de ocultar, encubrir o disimular su origen ilícito, o ayude a eludir las consecuencias jurídicas de tales hechos punibles, será sancionado a la pena de 5 a 12 años de cárcel.


• Al señor fiscal, le faltó mencionar y probar en el hecho acusado, elementos fundamentales que exige el tipo penal, y es que él, debió presentar el presunto hecho punible, señalando que mi cliente recibió el dinero de determinada persona, lo trajo a Panamá, a sabiendas que procedía del narcotráfico, pero que lo había recibido para ocultarlo, encubrirlo o disimular su origen ilícito; seguidamente, debió señalarle al Tribunal, en qué folio del expediente estaba la prueba para demostrar, cada uno de los supuestos.


• Con relación al primer requisito, no dijo nada, es decir, ni él ni sus agentes auxiliares de investigación, tampoco los funcionarios de aduana, vieron ni encontraron evidencias que alguien directamente o a través de un tercero, le haya entregado a mi cliente el dinero. Pero con intención de confundir Tribunal, señalo que, enviar dinero a través de correos humanos, es una modalidad del crimen organizado para retornar la ganancia producto de la venta de la droga, no obstante, lo que dijo se trata de una creación abstracta producto de la suposición, que no sirve para demostrar un hecho penal.


• En cuanto al hecho de acreditar que el dinero es de procedencia del narcotráfico, el fiscal, sólo mencionó que el dinero resultó contagiado a sustancias ilícitas a través de la prueba en la máquina de IONSCAN, pero no dijo que, en más de veinte mil billetes, se tomaron cuatro al azar, y de estos, dos resultaron positivo a Anfetamina, tampoco dijo que, la procedencia acusada es de narcotráfico, y que a pesar, que la Anfetamina está considerada dentro de las sustancias ilícitas, en nuestro país y en el mundo, no marca entre las sustancias de mayor consumo, no escuché del fiscal decir, que la sustancia Anfetamina contiene componentes químicos que se usan en sustancias licitas medicinales, pero más importante aún, es que, el acusador no informó la Tribunal que, esta es una prueba presuntiva cuyo resultado pudiera indicar que en algún momento esos dos billetes tuvo contacto con alguien que estaba impregnado de iones o particular invisibles de los componentes de la Anfetamina, pero que con esa prueba no se puede demostrar la procedencia ilícita de un dinero.


• Otro requisito esencial no demostrado por el fiscal, es que la norma exige que el acusado comprueba que mi cliente tenía conocimiento que el dinero que traía consigo provenía del narcotráfico, que es el hecho precedente argumentado por el fiscal. Respecto a este supuesto, dijo que, no haber declarado el dinero, indicaba que no tenía la justificación, y que sabía que era un valor de origen ilícito.


• Con relación este supuesto, quiero informarle señor Juez, que la ley de defraudación aduanera no contempla un máximo ni cobro de tasa de impuesto al dinero en efectivo que ingresa al país, sólo exige la obligación de declararlo, lo que evidencia que, si mi cliente lo hubiese declarado, no hubiera tenido ningún problema, ya que en esa instancia no se tiene que justificar la procedencia.


• Mi cliente asumió el riesgo de perder el dinero, en la eventualidad de ser descubierto, a cambio de tener mayor tranquilidad en cuanto a su integridad física, porque es un hecho notorio que muchos extranjeros han sido heridos y atacados por malhechores al salir de las instalaciones del aeropuerto, estos hechos, son muy preocupantes porque sólo los funcionarios de aduana encargados de las revisiones, tienen conocimiento de las sumas declaradas, y la de mi cliente, estaba cerca al medio millón de dólares.


• Importante es indicar que, el hecho concreto realizado por mi cliente de ingresar al país un dinero y no declararlo, no forma parte de los hechos punibles descritos en el tipo penal que describe las conductas del Blanqueo de Capitales, por lo que, traspasar este hecho al escenario penal, tiene que ser bajo la absoluta carga probatoria del fiscal para demostrarlo ante el Tribunal competente.


• Entendiendo entonces, que el delito de Blanqueo de Capitales, es el resultado de varias acciones que vinculadas en el tiempo configuran el hecho punible descrito en el artículo 254 del Código Penal, y que el fiscal, no pudo demostrar ninguna de esas acciones o verbos rectores, la decisión en derecho y bajo el correcto entendimiento jurídico y humano, es declarar que mi cliente es inocente, y es lo que con mucho respeto, le pido al Tribunal.

RECOMENDACIONES

• De la experiencia en este proceso, puedo recomendarles a mis colegas que tengan mucho cuidado al crear sus argumentos en los escritos presentados a la autoridad competente, porque las palabras o términos desafiantes o chocantes generan sentimientos de rabia y de resentimiento en algunos servidores judiciales, que afectan a su cliente en cualquier estado del proceso. Yo entré a esta causa para la audiencia, pero me di cuenta que los anteriores colegas, intentaron lograr la libertad del cliente durante el proceso con los recursos idóneos, pero con un contenido amenazante, al punto de anunciarle al Juez sanciones administrativas o penales, si fallaba en contra; por supuesto que esa actitud impidió la aprobación de una fianza de excarcelación, entre otros recursos, durante el proceso.


• En lo personal, durante estos largos años de litigio, no me ha llegado información respecto a que un Juez haya sido destituido o encarcelado por negar una libertad o condenar a un acusado, así que tenga mucho cuidado y entienda que ser funcionario judicial, no coloca a estas personas en una vida diferente a la nuestra, donde todos somos afectados por las mismas condiciones y circunstancias en la vida en sociedad.

 












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