Caso 23

Un ciudadano extranjero es detenido, conduciendo un auto 4x4, que al ser revisado, llevaba 514 kilos de la sustancia ilícita conocida como cocaína.

DELITO: Tráfico Internacional de Droga (artículo 313) del Código Penal.

TEMA: Un ciudadano extranjero es detenido, conduciendo un auto 4x4, que al ser revisado, llevaba 514 kilos de la sustancia ilícita conocida como cocaína.

RESULTADO: Logramos una pena de cuatro años de prisión; a los 28 meses, mi cliente fue repatriado a su país de origen.

ANTECEDENTES DEL CASO

El día 17 de septiembre de 2008, unidades de la Policía Nacional (motorizados), durante un recorrido de rutina por la Vía José Agustín Arango, observaron un vehículo que transitaba a exceso de velocidad.


Según otras unidades, vieron cuando este vehículo salió de las instalaciones del antiguo Yates y Pesca, ubicado en la Avenida Balboa, y comunicaron ese hecho a la ronda rutinaria, quienes posteriormente detuvieron el auto.


Según los agentes captores, cuando visualizaron el vehículo, les hicieron señal de alto, pero al no atender la indicación, le dieron persecución hasta detenerlo.


Lo que les llamó la atención además de la nacionalidad del aprehendido, y el intento de fuga, fue que el carro tenía exceso de peso que se notaba en el contacto de las llantas con el pavimento.


Cuando se dieron cuenta de la existencia de bultos en la parte trasera, hicieron las comunicaciones de rigor para informarle a la Fiscalía Especializada de Droga, quienes llegaron, y a través de la diligencia de allanamiento, se descubrieron, 514 paquetes de cocaína.


La Fiscalía Primera Especializada en Delitos Relacionados con Droga, dispuso la indagatoria y detención provisional por los delitos genéricos contra la Seguridad Colectiva, relacionados con droga, con base en los informes policiales, y la incautación de la droga, que dio positivo a la sustancia conocida como cocaína, por lo que, el fiscal pudo acreditar el hecho punible y la vinculación de mi cliente, al ser la única persona que conducía el vehículo rodante con la sustancia.


En sus descargos mi cliente dijo que, simplemente era un comisionado para transportar el auto de un lugar a otro, aunque sabía que transportaba droga, no era el dueño, ni mucho menos, conocía a los verdaderos responsables, sólo dio la descripción y el nombre de la persona que supuestamente lo había contratado para la misión, pero sin ninguna dirección ni pista sobre su ubicación. Según dijo, había recogido el vehículo en los predios del mercado de marisco, y debía llevarlo hasta el centro comercial el Dorado, dejar las llaves encima de una de las llantas delanteras y retirarse.


Yo sabía que el proceso terminaría con una condena para mi cliente, porque era obvio que el delito estaba acreditado y la vinculación más que demostrada, pero tenía dos temas que si los explotaba de la mejor manera evitaría que mi cliente fuera condenado a 15 años de cárcel o a una pena cercana que es la sanción para el delito de Tráfico Internacional de Droga, y por el contrario lograría una pena entre 5 a 7 años de prisión por el delito de Posesión Agravada de Sustancias Ilícitas.


Por los hechos de la imputación podía predecir que el fiscal acusaría a mi cliente, por el delito de Tráfico Internacional de Droga, y que este proceso, se adjudicara a uno de tantos Tribunales implacables e insensibles a la hora de condenar e imponer las sanciones, así que, mi primera tarea, era evitar a estos jueces.


Entonces, decidí presentar una solicitud de fianza de excarcelación, sólo con el objetivo de conocer el Tribunal que resolvería esta iniciativa procesal, ya que, de acuerdo a una regla procesal, la autoridad competente que primero conoce de un negocio jurídico, se adjudica el conocimiento de todos los actos procesal hasta la sentencia de primera instancia.


La estrategia era, si el Juez que resolvería la fianza, era uno de los funcionarios garantistas que tenía y aún tiene el sistema judicial, eliminaba la primera preocupación, de lo contrario, me abría la posibilidad durante la investigación, que mi cliente designara a algún abogado, entre los que, el juez tuviera que declararse impedido.


No fue necesario porque la solicitud de fianza de excarcelación fue asignada a uno de estos jueces, humanistas, equilibrados y con un correcto entendimiento a la hora de imponer las penas, así que, me quedaba la segunda incomodidad, que era, contrarrestar la pretensión del fiscal de lograr una sanción por el delito de Tráfico Internacional.


La pregunta que les puede surgir, es cómo yo sabía cuál era el mejor Tribunal para esta causa?, en realidad les puedo decir, que no solo para este proceso, sino para otros de distinta naturaleza, podíamos acertar más o menos en el resultado, porque no solamente en mis procesos, sino en otros, me dedique a archivar las decisiones de los 17 jueces que existían en aquella época, y lo hacía por materia, entonces, me dada cuenta, cuáles eran los razonamientos de estos Tribunales en determinadas materias y procesos.


Salvo las declaraciones de los agentes captores, y de los que radiaron la información de la salida del auto, este proceso, termino sin mayores esfuerzos probatorios, ya que por mi lado, entendía que mi trabajo estaba delimitado en mi habilidad propia de un litigante, y en argumentos jurídicos en la audiencia para desviar el delito de Tráfico Internacional de Droga, por lo que, la investigación se cerró, el fiscal elaboró su vista fiscal, y envió el expediente a la esfera judicial para la fase de juzgamiento.


Tal como lo esperábamos, en la audiencia, el fiscal empezó a exponer sus argumentos, señalando que, era imposible pensar que un cargamento tan grande de droga, sería para consumo nacional, la evidencia que el auto haya salido de un puerto donde llegan distintos yates, y otras embarcaciones, algunas con viajes al extranjero, era indicativo que la droga fue desembarcada por ese lugar, por lo que, pedía la pena máxima de 15 años de prisión, al haber probado el delito y la vinculación de mi cliente, sumado a la cantidad de la droga que representaba un enorme daño a la sociedad, lo que ameritaba una pena ejemplar.


Una vez el Presidente de la audiencia me concedió la palabra, iniciamos de la siguiente manera:


• Respetado señor Juez, no es costumbre que la defensa alegue en defensa de un acusado que en presencia del juzgador haya aceptado la responsabilidad, declarándose culpable, y manifestando su arrepentimiento por el hecho punible cometido, pero mi intervención será muy breve, dirigida únicamente a exteriorizar mis argumentos jurídicos en contra del delito de Tráfico Internacional de Droga, acusado por el fiscal, y por el que ha pedido una pena de 15 años de cárcel.


• El hecho acusado por el fiscal, es diferente al hecho que exige el tipo penal de Tráfico Internacional, en el artículo 313 del Código Penal, el hecho cometido por mi cliente, es que fue sorprendido en flagrancia en posesión de 514 paquetes de droga, en momento que los trasladaba de un punto a otro.


• Los verbos rectores que el fiscal tiene que probar para pedir una condena por este delito, son que, mi cliente haya introducido la droga al territorio nacional, o la haya intentado sacar en tráfico internacional, con destino a otro país. Es evidente que mi cliente no introdujo la sustancia al territorio nacional porque lo único que se registró es la declaración de un agente, que a pregunta de la defensa, dijo que no había visto abrir ni cerrar el portón de donde salen los autos de las instalaciones de Yates y Pesca, y cuando se le pidió que aclarara lo que había escrito en el informe, declaró que cuando vio el carro estaba pasando casi en frente de la puerta de salida de las instalaciones de la empresa, pero además, la fiscalía no realizó ninguna diligencia en ese lugar para corroborar o descartar esta información.


• La fiscalía tampoco tiene ninguna evidencia que por lo menos, haga presumir que esa droga de la forma como estaba empacada en sacos, se dirigía hacia algún puerto o para algún aeropuerto para ser sacada del país, en tráfico internacional.


• En materia de configuración de los tipos penales, la ley no le da la facultad al fiscal para suponer, y es justamente lo que ha hecho, suponer que, por la cantidad de droga decomisada, se acredita el delito de Tráfico Internacional de Droga, cuando el legislador en el delito de Posesión Agravada, no estableció límite máximo de cantidad, sólo dijo que cuando en circunstancias objetivas, se determinara que no era para el consumo, se consideraría posesión con ánimo de venta o traspaso.


• Por lo anterior, no le asiste razón al fiscal, y solicitamos con mucho respeto que se configure el hecho ejecutado por mi cliente, en el tipo penal de Posesión Agravada de Droga, descrito en el artículo 321 del Código Penal, y se le tome en cuenta en el momento de dosificar la pena, el haberse acogido al proceso abreviado.


Mi cliente fue condenado a la pena de seis años de prisión, se le rebajó dos años por haberse acogido al proceso abreviado, finalmente, quedó en una pena líquida de cuatro años cárcel. Esta sentencia fue apelada por la fiscalía, pero confirmada por el Segundo Tribunal Superior de Justicia. A los 28 meses de estar en prisión, fue repatriado a su país de origen, y así termino un proceso que por la cantidad de droga, y la forma en flagrancia como fue detenido, se veía complicado, pero la experiencia en el litigio, es muy importante para resolver causas complicadas.

RECOMENDACIONES

• Regla #1, siempre dígale la verdad a su cliente en relación a su situación jurídica, esta acción mental será su soporte para quedar frente a su cliente como un héroe. Mi cliente, un joven de aproximadamente 30 años, no podría imaginarse, que luego de decirle, que su probable sanción podría estar en un rango de 10 a 12 años, luego el mismo fuera testigo de haber cumplido, sólo 28 meses en prisión.


• Regla #2, la captura en flagrancia o las evidentes pruebas en contra de su cliente, sólo es una condición jurídica, pero él tiene derecho a su defensa, y esta no simplemente se ejerce en lograr que sea declarado inocente, sino en obtener la menor pena posible.


• Regla #3, si usted como abogado está condicionado por la moral o la religión, renuncie a ser litigante, y menos en el derecho penal, probablemente le vaya mejor en otras áreas, pero en esta profesión es necesario, la valentía, sagacidad y habilidades que le impone las reglas del juego.


• Investigue el perfil del juez que resolverá el caso de su cliente. Recuerde siempre esta premisa “1, 2 y 3 marca tendencia”, así que, usted se preparará en la dirección correcta, si descubre a través de sus fallos, la tendencia del Tribunal.


• Siempre he recomendado, que organice y tenga a manos una carpeta de fallos y jurisprudencia, como parte de sus investigaciones.

 












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