Caso 26

Un cadete o alumno, que aspiraba a ser oficial del Servicio Marítimo Nacional fue sometido a ejercicios forzados a una temperatura elevada, que le ocasionó “golpe de calor” provocándole la muerte.

DELITO: Contra la Vida e Integridad Personal (homicidio culposo) artículo 133 del Código Penal.

TEMA: Rescatamos un Caso Perdido.

RESULTADO: Mediante sentencia No. 7 de 9 de abril de 2007, el tribunal competente condenó al Capitán de Corbeta, Jefe de la Infantería de Marina, y al Alférez de Navío por la muerte por imprudencia del marino, como consecuencia se les impuso la pena de dos años de prisión, el resto fueron declarados inocentes porque según el Tribunal eran inferiores que recibieron la orden de ser compañeros en el trote, sin tener el control y dominio de la situación.

Esta sentencia fue impugnada por la defensa, pero confirmada por el Tribunal de Apelaciones. A partir de este fallo iniciamos los trámites para demandar al Estado panameño por los daños y perjuicios ocasionados a la víctima.

ANTECEDENTES DEL CASO

El viernes 14 de enero de 2005, la Fiscalía Auxiliar de la República, realizó un levantamiento y reconocimiento de un cadáver, que se encontraba en la Morgue Judicial del Ministerio Público.


Se trataba de un joven de aproximadamente 23 años de edad, de 180 libras de peso, 1.76 de estatura, tez blanca, presentaba una hemorragia subaracnoidea producto de una posible caída.


Cinco días después, la madre del difunto compareció a la fiscalía y declaró que, cuando llegó al hospital el neurocirujano le dijo que su hijo se encontraba muy grave, porque tenía un aneurisma, había que esperar porque tenía un sangrado profuso, que no lo podía operar porque le había dado un infarto.


Agregó que el personal de entrenamiento del Servicio Marítimo Nacional debió esperar que se aclimatara para someterlo a ese tipo de ejercicios porque él venía de un lugar frio.


La fiscalía le solicitó al Contralmirante, Director General, que le informara, si el difunto laboraba para la institución, desde cuándo, quien era su jefe inmediato, sueldo devengado, sus funciones, copia autenticada del decreto de nombramiento, acta de toma de posesión, expediente personal, explicación del motivo por el cual se encontraba en ese lugar, además de cualquier otra documentación que guardara relación al caso.


La respuesta fue que el difunto laboraba en la institución, desde el día 8 de julio de 2004, con funciones de marino, su jefe inmediato era el Capitán de Corbeta, jefe de Infantería de Marina, se encontraba en la institución porque había llegado de la República de Argentina donde estudiaba, pero tuvo que regresar por fracasar académicamente en la academia militar de ese país.


Se incorporó a la investigación, un contrato entre el Estado panameño y el difunto, donde Panamá se comprometía a asumir los costos de su preparación académica y a nombrarlo con el rango correspondiente.


El difunto regresó el 8 de enero, y los hechos que provocaron su muerte ocurrieron el 13 de enero de 2005, es decir, 5 días después de su retorno al país.


En el expediente existía un informe dirigido al Director General, firmado por un Capitán de Corbeta, explicándole que producto de la baja del marino en Argentina, se había decidido darle la oportunidad de seguir laborando en la institución, decisión, bien acogida por el marino y por sus familiares; que el entrenamiento de adoctrinamiento en la infantería de Marina estaría a cargo de la Dirección de Personal, y que el Capitán de Corbeta, Director de Educación y Capacitación, se había encargado de la asignación del marino.


El Director de Educación y Capacitación, explicó, en otro informe que, antes que el ex cadete llegara a Panamá había sostenido conversaciones con la madre y la tía del difunto, quienes le habían solicitado que le diera la oportunidad de seguir perteneciendo a la entidad, que el día martes en reunión de directorio se coordinó con el jefe de la Infantería de Marina para traspasar al marino a su dirección, ya que debido a su carencia de formación era el mejor sitio para él.


En un informe adicional, se establece que el Director de Educación y Capacitación, le comunicó al Jefe de Personal, que el difunto, a pesar de estar dispuesto a prestar servicio como marino, no tenía formación de marino, ni tampoco como dotación, por lo que solicitó que fuera trasladado a la Infantería de Marina, ya que sería un buen lugar para aprender y desarrollar cualidades de marino.


El jefe de la Infantería de Marina, le comunicó al Director General, que en razón que el difunto había sido remitido a su dependencia, le iba a dar instrucciones básicas como al resto de los marinos, los cuales eran, trote rutinario, instrucción de armamento, procedimientos básicos policivos, orden cerrado y don de mando, pero aclaró que con él sería algo especial, ya que venía con doctrina de la Armada Argentina, y el objetivo específico era que aprendiera de esta institución; expone que de inmediato le informó al Alférez de Navío, para que se hiciera cargo de la instrucción con los objetivos antes señalados.


El Alférez de Navío, encargado de la instrucción, rindió informe de lo sucedido, y explicó que el marino llegó al grupo de operaciones especiales a las 9am, lo recibió, le informó que por órdenes del Comando, tenía que pasar un periodo de instrucción de rutina por 15 días, que consistía en entrenamiento físico, disciplina, la parte académica, y orden cerrado, ese día le informó al Cabo que él y el marino lo acompañarían en el trote, salieron, al retornar dijo que se sentía bien, luego caminó y empezó a desmayarse, buscaron un móvil para llevarlo a donde estaba el paramédico, éste lo atendió y recomendó que lo llevaran al complejo hospitalario, lo llevaron a la policlínica pediátrica, y de allí lo trasladaron al Hospital Santos Tomas, le hicieron los exámenes, y el resultado del CAT salió que tenía una enfermedad llamada NEURISMA CEREBRAL.


La madre nuevamente compareció a la fiscalía, en esta ocasión, explicó que su hijo se encontraba desde el año 2003 en la escuela Naval Militar de la República de Argentina, becado, cursando estudios para cadete de la marina, pero a principios de diciembre la llamó y le dijo que había reprobado dos materias, debía repetir el año, pero que no sabía si el Servicio Marítimo Nacional lo aceptaría, señaló que ese mismo mes, el Capitán de Corbeta, encargado de las becas internacionales, la llamó para decirle que él tenía conocimiento de una carta que había enviado la tía de su hijo para que la institución lo recibiera, y así seguir trabajando, le preguntó cómo ella sabía que él había reprobado unas materias, dice que lo sintió molesto por su forma de hablar, le dijo que habían pasado por encima de su autoridad al enviar esa carta a la institución, que su hijo tenía que presentarse a trabajar el 11 de enero de 2005.


Agregó que fue el medico quien le pidió que autorizara una autopsia porque su hijo se había descompensado muy rápido.

El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forense, determinó que el joven cadete murió debido a una falla multisistémica con coagulopatía de consumo a consecuencia de una cardiopatía aguda.


Las dos (2) unidades que realizaron los ejercicios con el finado comparecieron a la fiscalía, y explicaron que, la infantería de marina es un grupo de reacción inmediata, para casos especiales o de combate, como cuando hay que capturar a alguna embarcación con posible droga, son los primeros en salir, utilizan entrenamientos rutinarios y condicionamientos físicos, deslizamientos, desembarcos anfibios, dijeron que el difunto no tenía que recibir ese entrenamiento porque él era miembro del Servicio Marítimo, y como marino debía realizar un acondicionamiento físico de rutina todos los días, ese día, luego de haber llegado del trote, lo vieron que trastabilló las piernas, comenzaron a caminar, como cinco minutos después se agarró de la cerca, y se desplomó, comenzaron a quitarle las botas, y a aflojarle su uniforme, el entrenamiento duró entre 40 a 45 minutos, usaba un vestido de camuflaje, un chaleco antibalas, botas tipo militar, un fusil AK-47, con tres proveedores, gorra de camuflaje, un poncho (capote) de plástico, ellos no usaron la misma indumentaria y aparejos que el finado, él la utilizó porque se utiliza rutinariamente cuando una persona entra por primera vez a formar parte del grupo de infantería, como un bautizo.


La conclusión final a la que llegó el médico, Director General del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, a solicitud de la fiscalía, fue que las causas de la muerte a notadas en el protocolo de necropsia como sangrado digestivo alto, coagulo Patía de consumo, falla cardiaca aguda, corresponden a causa de muerte natural.


Como consecuencia, la fiscalía, mediante resolución dispuso abstenerse de ejercer la acción penal, en la presente causa, y ordenó el cierre de la investigación.


Pienso que la fiscal fue muy simplista o superficial en la decisión adoptada, porque antes de presionar por la conclusión del médico forense, debió profundizar y descubrir del por qué sólo mi cliente en el entrenamiento uso la indumentaria descrita, la fecha y hora del acondicionamiento físico en pleno verano a una temperatura elevada, el sentimiento de incomodidad expresado por el Capitán de Corbeta, al decir, que habían pasado por encima de sus órdenes, el bautizo expresado por los instructores, como una especie de prueba o castigo, y las inconsistencias que existían de una declaración a otra, para entonces, pedirle a medicina legal sus conclusiones, pero sobre la base de las investigaciones previas.


Posterior al cierre del proceso, conocimos que la tía del difunto trabajaba en el Ministerio de Gobierno y Justicia, y había conseguido que, pese al fracaso escolar, la ministra ordenó recibirlo.


En una entrevista con un jefe en retiro, nos reveló que por política de la institución se le da de baja a todos los cadetes que son enviados al extranjero y fracasan, porque esta es una institución élite, que no permite denigrar ni machar su imagen.


Nos informó que el actual director era una persona arrogante, elitista, que nunca aceptaría que un alumno fracasado formara parte su fuerza armada, que la muerte del marino le parecía muy extraña por las circunstancias de tiempo, modo y lugar, lo que le parecía que lo que le hicieron fue un castigo para obligarlo a que renunciara a su pretensión, porque al sacarlo irían en contra de la ministra.


Por otro lado, no era cierto lo descrito por los instructores, que el entrenamiento fue suave, al punto de hacer pausas y caminar, ya que, ellos sabían que el difunto antes de su viaje al exterior fue marino por varios meses, luego venia de una preparación física por más de dos años, en una academia militar extranjera, entonces, resultaba inconsistente la versión que dieron, en el sentido que trataron al difunto como si fuera una unidad que por primera vez entraba a la institución.


Otro elemento importe es que, estas unidades en sus informes internos, les ocultaron a sus superiores, que el finado había corrido con un vestido de camuflaje, un chaleco antibalas, botas tipo militar, un fusil AK-47 con tres proveedores, gorra de camuflaje, un poncho (capote) de plástico, ni tampoco describieron las condiciones ambientales del lugar, lo que era un indicio que este entrenamiento de recibimiento fue una instrucción personal ordenado por la Dirección General.


La hermana del difunto que trabajaba en la institución, la comisioné a que investigara, el perfil del Alférez de Navío que había sido asignado para darle a su hermano el recibimiento (bautizo), descubrió que esta unidad había ganado medallas en competencias y preparación física, era el encargado de las operaciones más fuertes de la institución, y el comisionado de hacer renunciar a los aspirantes que supuestamente no eran aptos para pertenecer a la marina; de esta investigación comprendí el por qué los informes de este caso que elaboró éste Alférez de Navío, para los superiores tenían un contenido diferente a la realidad porque estaba cumpliendo directrices superiores.


Esta información se la suministré a dos reconocidos periodistas, uno de medio escrito, y el otro de televisión, ellos consiguieron sus propias fuentes, lograron obtener declaraciones de unidades activas bajo la figura de testigos sin rostros o anónimos y se dio a conocer al país lo que ya nosotros preveíamos “el bautizo del difunto fue tan fuerte que tenía como propósito hacerlo desistir de su intención de seguir perteneciendo a la institución, porque no podían darle de baja por orden política superior”.

Uno de los declarantes, decía que se les había pasado la mano, ya que los ejercicios se dieron en una hora muy caliente, con una indumentaria extremadamente pesada, forrado con un poncho de plástico, en un excesivo tiempo, que le provocó un golpe de calor, con consecuencia de la pérdida de su vida, pero que la intención no era matarlo, solo que se excedieron.


Los reportajes periodísticos consiguieron que la Procuraduría General de la Nación reabriera el caso, y que el Director del Instituto de Medicina Legal conformara una Junta Médica para llegar a una conclusión certera de la verdadera causa de muerte.


Los resultados obtenidos por la Junta Medica encabezada por el director del Instituto de Medicina Legal, fue que la causa de la muerte se debió a la condición médica conocida como “GOLPE DE CALOR”, entre otras consideraciones, sobre la explicación del concepto y de las circunstancias que lo provocaron.


Explicaron que el Golpe de Calor es una urgencia médica, se produce cuando la regulación de la temperatura es incapaz de disipar la acumulación del calor corporal, cuando se incrementa la temperatura de la persona arriba de 41° c. Ocurre ante la exposición a altas temperaturas o como consecuencia de actividades físicas en un ambiente con temperaturas elevadas (post ejercicio).


Que el difunto no tenía antecedentes patológicos previos e inicia su padecimiento posterior a ejercicios físicos forzados, vestido con peso adicional, sin estar completamente adaptado a las condiciones del clima en Panamá, presentando de manera súbita pérdida del estado de conciencia (coma) con estado de shock y convulsiones. Horas más tarde desarrolla un síndrome hemorrágico con coagulación intravascular diseminada y severas alteraciones de las funciones renales, finalmente, desarrolla una falla cardiaca aguda y fallece.


Finalmente, que el cuadro clínico que presentaba el joven, no era de ruptura de aneurisma, diagnostico descartado por la autopsia, y por los resultados de los análisis toxicológicos, sino de Golpe de Calor. En el Golpe de Calor hay una degeneración celular generalizada y hemorragias ampliamente distribuidas en varios órganos y sistemas corporales, tanto la clínica como las pruebas de laboratorios así lo confirman.


En lo que siguió de la investigación, se descubrió que el difunto luego de llegar a la meta de los ejercicios, se desvaneció por sofoco, contrario a lo declarado por quienes dirigieron los ejercicios, que corrieron, luego caminaron, al final corrieron nuevamente, pero a pasos lentos hasta llegar al punto, después siguieron caminando, la primera persona que lo atendió con conocimientos médicos (paramédico) declaró que el cuadro que tenía era producido por sofoco severo como consecuencia de un riguroso ejercicio físico.


A través de las otras unidades que participaron en los ejercicios, se conoció que, el Alférez de Navío, fue quien ordenó que le colocaran, el poncho, y demás equipo de guerra para realizar los ejercidos, también dijeron que desconocían las razones, por las cuales, el Alférez, con la vasta experiencia, no le hizo primero un calentamiento al finado, el poncho sólo se utiliza en los operativos cuando está lloviendo para impermeabilizar la ropa, es decir, para cubrir la ropa de la lluvia, no para trotar en época de calor, no existía un manual específico para el entrenamiento llamado bautizo que le hicieron al finado, sino que dependía del encargado de la instrucción, finalmente que este Alférez de Navío, fue quien sugirió el plan para los entrenamientos de las unidades del Servicio Marítimo Nacional, lo que indicaba que era la unidad mejor preparada en la institución en esta materia.


Tuve la oportunidad de conversar personalmente con dos miembros del Estado Mayor de la Marina, uno en retiro, conocí de ellos, que, el Comandante en Jefe, dio la orden, que esa unidad no podía pertenecer a la institución, que le dieran un buen bautizo que lo hiciera renunciar de sus aspiraciones, al principio los sentí identificados con la causa, al no estar de acuerdo con lo sucedido, pero días después, me dijeron que preferían no declarar, por temor a las represalias contra ellos y sus familiares.


La fiscal, solicitó la conformación de nueva Junta Técnica integrada por médicos en diferentes áreas, pero este nuevo consejo de facultativos, llegó a la misma conclusión, que el occiso había muerto por golpe de calor ocasionado por un exceso de ejercicio en temperatura ambiental elevada.


Con esta nueva realidad probatoria, la fiscalía no tuvo otra opción que imputar cargo por el delito de Homicidio Culposo, tipificado en el artículo 133 del Código Penal, y lo hizo en contra de cuatro (4) miembros del Servicio Marítimo Nacional, los mismos que le dieron al cadete el bautizo, y el Capitán de Corbeta jefe de la Infantería de Marina, encargado de su preparación física.


En su defensa los imputados negaron ser responsables de la muerte del joven marino, pero el Alférez de Navío dijo que recibió orden superior de realizar los ejercicios, no obstante, mantuvo su versión que los mismos se desarrollaron normalmente, que no hubo la intención de hacerle daño, y, obviamente dijo no recordar de qué persona había venido la orden superior.


A través del interrogatorio a cada uno de los médicos que integraron las dos juntas, logramos ilustrar a la fiscalía, sobre el mapa completo de lo que clínicamente pasó, desde el origen hasta la muerte del marino, por lo que más allá de toda duda razonable, se comprobó el delito de Homicidio Culposo, nos quedaba la tarea de demostrar que los imputados actuaron con razonabilidad del exceso de ejercicios para que fueran condenados, aunque, en ese momento mi mayor deseo era sentar en el banquillo de los acusados al Comandante en Jefe.

La fiscalía cerró la investigación, y meses después, nos encontrábamos en la audiencia de fondo.


En este caso, omitiré enumerar los argumentos de la defensa porque todos giraron en justificar que sus clientes cumplieron una orden institucional, los ejercicios fueron acorde a una institución armada, y que mi representado pudo tener una condición de salud que explotó en ese momento.


Igualmente prescindiré de referirme a los alegatos de la fiscalía, ya que rondaron en ratificar la vista fiscal, que por cierto, no hubo una buena relación porque el cerrar el caso, sin hacer el mayor esfuerzo, y luego verse obligada a reabrirlo por trabajo del querellante, daba la sensación de no estar haciendo una labor con plena libertad.


Compartimos con ustedes, la posición de la querella en la audiencia de fondo.


• Honorable señora Juez, estoy muy complacido de estar ante este Tribunal porque probablemente nuestra generación no volverá a tener la misma experiencia que un caso tan publicitado como este, luego de estar archivado por orden judicial, se haya rescatado, y que sea este estrado judicial que le corresponda juzgar los hechos acusados.


• En referencia al hecho acusado, el desmayo provocado del occiso, el expediente clínico, informe de necropsia, las conclusiones de las dos juntas medicas oficiales, la vista fiscal, y el auto de llamamiento a juicio dictado por este Tribunal, son circunstancias que hacen que más allá de toda duda razonable se dé por acreditado el delito de Homicidio Culposo, tipificado en el artículo 133 del Código Penal, por lo que, a partir de estas palabras, mi posición referencial será en demostrarle que los acusados son los ejecutores y responsables del hecho punible demostrado.


• El error humano es el principal elemento en el delito acusado, esto quiere decir, que el occiso es el efecto de consciente y premeditado pensamiento ejecutado por los acusados en forzarlo a realizar ejercicios en temperatura ambiente desfavorable, con indumentaria y peso excesivo, incluso, con un poncho que se convirtió en la tapa de una olla de presión al evitar refrigeración corporal, que ocasionó el golpe de calor, explicado por los galenos.


• El hecho que, los acusados no utilizaran el mismo equipaje que uso el difunto, es un elemento que abona a dar por sentado ese error humano negligente y culpable cometido por los acusados porque sabían que el propósito era obligarlo a rendirse para encontrar una justificación de no ser apto para el cargo.


• Tenga presente honorable juzgadora que los acusados por su condición de militares de la marina son expertos en realizar ejercicios, tienen pleno conocimiento del efecto provocado por los distintos niveles de preparación física, siendo así, cuidaron su salud al no trotar con camuflaje militar, sumado al forro que impedía refrigeración corporal, y el resto de los implementos utilizados, esta decisión de los acusados, tiene dos lecturas, por un lado, ellos cuidaron su integridad física, pero querían poner en riesgo la del occiso.


• El llamado “bautizo” reconocido por los acusados, no es un protocolo oficial de la institución, más bien, es un recurso de hecho aplicado discrecionalmente para satisfacer intereses personales, que aunque no pensaron en la muerte del marino, la misma fue provocada por su excesivo uso, evidencia palpable de un error humano, predecible y evitable.


• Es un hecho acreditado que el Alférez de Navío, comisionado para el “bautizo” es el uniformado con la mejor preparación de entrenamientos físicos de la institución, pero este funcionario no tenía un manual de procedimiento que regulara los diferentes ejercicios y sus niveles de aplicación, ya que, según reporte oficial, no existen estos protocolos, también quedó acreditado el hecho que esta responsabilidad quedaba a la percepción de cada jefe de los distintos departamentos, lo cual es un error humano altamente peligroso, porque cualquier jefe puede recurrir a esta preparación física para satisfacer sentimientos de impotencia, rabia, odio, venganza o de cualquier otra naturaleza, tal como ocurrió en este caso.


• Respetada señora Juez, observe que mediante declaración jurada dos de los tres que corrieron junto al difunto, dijeron que él no tenía que recibir ese entrenamiento porque era miembro del Servicio Marítimo Nacional, y como marino debía realizar un acondicionamiento físico de rutina todos los días, lo declarado por estos servidores públicos representa una importante luz para llegar al punto, que el occiso trabajo como marino, luego se fue a la escuela de oficiales al exterior, y a su regreso todavía seguía perteneciendo a la institución, por lo que no había razón ni motivo para darle un entrenamiento especial como recibimiento.


• No pierda de vista la personalidad descrita del Director General del Servicio Marítimo Nacional, y que fue obligado a recibir en una institución élite a una persona con deficiencia académica, el Alférez de Navío dijo que recibió orden superior, en el rango ascendente, es el jefe de la Infantería de Marina, que responde directamente al Director General, por lo que, siguiendo la costumbre descrita en la institución, que los cadetes no dignos no pueden ser miembros de la marina, tenemos claramente descifrado el enigma, y es que, el finado no era digno para pertenecer a la institución, por eso, fue obligado a renunciar, solo que en esta ocasión, en lugar de lograr la renuncia, le quitaron el derecho a seguir viviendo.


• Hemos demostrado que los acusados incurrieron en un daño más allá del calculado, que lo hicieron por conseguir un propósito pero se les salió de las manos y ocasionaron un daño mayor, por esta razón son culpables del delito de Homicidio Culposo, por el cual pido la pena máxima.

RECOMENDACIONES

• Creo que revivimos este proceso porque seguimos a la lógica y al sentido común, ya que, las circunstancias que rodeaban los hechos, y las actuaciones de la fiscalía, eran rechazas por mi lógica y sentido común. Así que, les recomiendo que lo que no cuadra, simplemente no cuadra, entonces, sigua buscando la verdad, esa es la tarea de un buen litigante.


• Usted como abogado acusador o defensor es un investigador, estamos acostumbrados a que sólo los fiscales y su cuerpo auxiliar son los que investigan, si fuera por eso, este caso aún estuviera enterrado.

 












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