Caso 27

Un empresario extranjero, dedicado al negocio de bienes y raíces, fue detenido y acusado por la fiscalía de droga de Panamá, de transportar dinero de un poderoso grupo criminal, que operaba en el país. La acusación decía que mi cliente, en colaboración de dos ciudadanos, conseguía las lanchas rápidas, y los camiones de transporte, con los que se introducía la droga, y se sacaba a Centro América, trayendo de retorno, el dinero ilícito.

DELITO: Contra La Seguridad Colectiva (drogas) (art. 313), Blanqueo de Capitales (art. 254), y Asociación Ilícita para Delinquir en Delitos Relacionados con Drogas (art. 329) del Código Penal.

TEMA: No se puede acusar por ningún delito relacionado con drogas ilícitas, sin que se tenga la sustancia determinada por el laboratorio especializado, del Instituto de Medicina Legal, y Ciencias Forenses, del Ministerio Público, donde certifique, el tipo, pureza y peso de la sustancia.

Con relación al delito de Blanqueo de Capitales, el desorden del investigado en el manejo de su contabilidad, no es presupuesto de este delito, ya que, la fiscalía tiene que probar, aunque sea con cadena de indicios, que el bien que se investiga procede de alguno de los delitos relacionados con el narcotráfico.

Y sobre el delito de Asociación Ilícita para Delinquir, los informes policiales no sirven para configurar este delito porque, comprobar la existencia de un grupo de personas, organizados, con jerarquía de poder, y con permanencia para cometer delitos, requiere de pruebas, más allá de simples informes, sin ser corroborados.

RESULTADO: Logramos la declaratoria de inocencia de nuestro cliente, por cada uno de los delitos, porque probamos que su actividad comercial, no tenía relación a ninguno de los hechos punibles acusados.

ANTECEDENTES DEL CASO

En el año 2003, la fiscalía investigaba, a varias personas, que supuestamente pertenecían, a grupos separados, pero ligados al líder máximo de la organización criminal, dedicada al narcotráfico, Blanqueo de Capitales y Asociación Ilícita para Delinquir.


Mi cliente fue señalado de operar en uno de esos grupos, dándole el calificativo, de “encargado del transporte del dinero proveniente de Centro América.


La fuente de ese señalamiento, fueron informes, suscritos por dos agentes de la Policía, en los que decían que, en una entrevista con mi cliente, éste, les había dicho que se dedicaba al transporte de droga desde Colombia hasta Panamá, que también contaba con los camiones con doble fondo para ocultar y trasladar la droga a otros países, y traer camuflado, el dinero ilícito.


En el transcurso de la investigación, se le vio manipulando una mula (camión) que al revisarle los antecedentes, había pertenecido a una persona que era el principal investigado, que tenía una empresa en la Zona Libre de Colón, dedicada al transporte de mercancía para toda Centro América.


Cuando se dieron las primeras capturas, de las diligencias de allanamientos se descubrió que algunas fincas que pertenecían al cabecilla de la organización, según la fiscalía, antes habían sido de mi cliente, y que la mula en la que había sido visto tenía un doble fondo.


A través de sus cuentas bancarias, se conoció que tuvo movimientos de altas sumas de dinero, que en ese momento no justificaba con lo reportado en la Dirección General de Ingresos, del Ministerio de Economía y Finanzas.


Y en el Registro Público de Panamá le aparecían a su nombre varias fincas, y una residencia, que en conjunto superaban los dos millones de dólares, además de dos empresas que habían operado.


Con el anterior escenario de indicios, la Fiscalía Primera Especializada en Delitos Relacionados con Drogas, capturó a mi cliente, le imputó los cargos por delitos de Narcotráfico, Blanqueo de Capitales, Asociación Ilícita para Delinquir, y ordenó su detención provisional.


Tanto en la Providencia de Indagatoria, como en la resolución de detención provisional, la fiscalía sostenía que, mi cliente, era un brazo financiero muy importante para la organización, porque además de participar en el envío de droga y recolección del dinero ilícito, también cumplía la función de darle a este dinero, la apariencia de licitud, en la compra y venta de fincas, cuyo beneficiario final era la persona que controlaba todos los grupos delictivos, siendo mi cliente, uno de sus miembros.


Esta investigación era como un campamento grande controlado supuestamente por una persona, dividido entre 5 tiendas o sectores, integrados por familias con sus respectivos líderes, pero que todos tenían que rendirle cuentas a un mismo jefe. Con este panorama era muy complicado, lograr durante el proceso que la autoridad competente revisara a profundidad la situación jurídica aislada de mi cliente, en una investigación con decenas de miles de páginas; así que, el fiscal fue el faraón, durante el tiempo que tomó la investigación, ya que la manejó con absoluto poder y discrecionalidad.


Ello explica que, aunque ejercimos una defensa activa durante el proceso, en la que incorporamos pruebas y contrainterrogamos a los agentes acusadores para esclarecer la situación de mi cliente, tuvimos que esperar el Juicio Oral, porque ninguna autoridad se atrevió a decirle al fiscal que en relación a mi cliente había emprendido un proyecto con mucho riesgo de fracaso.


En la audiencia oral el fiscal, luego de hacer una extensa explicación del concepto del crimen organizado, su alcance y el peligro que representan estas organizaciones para la seguridad nacional e internacional, empezó por explicar la estructura de la organización que había investigado, con sus respectivas ramificaciones.


Cuando llegó al punto de la individualización y la explicación de los elementos que vinculaban a cada uno de los acusados, respecto a mi cliente, leyó lo que escribió en la vista fiscal, que eran las mismas consideraciones que había hecho en la providencia de indagatoria y la resolución de detención provisional; entonces, entendí que mis argumentos tenían que basarse en el trabajo probatorio que habíamos hecho, porque el fiscal no tenía nada nuevo.


Comparto con ustedes parte de mis argumentos de defensa:


• Respetado señor Juez, luego de los saludos protocolares, empiezo por señalar que, el fiscal le formuló a mi cliente un cargo contra la Seguridad Colectiva, relacionados con drogas, no obstante, no se puede acusar por ningún delito de esta naturaleza, sin que se tenga la sustancia determinada por el laboratorio especializado del Instituto de Medicina Legal, y Ciencias Forenses, del Ministerio Público, donde certifique, el tipo, pureza y peso de la sustancia.


• Yo creo que es deber del fiscal, explicarle al Tribunal las circunstancias en tiempo, modo y lugar que rodearon el único hallazgo de droga que hay en esta investigación, y también, forma parte de ese deber, explicar las razones por las cuales, a pesar que son 5 investigaciones diferentes, igualmente, en tiempo, modo y lugar, estemos, hoy, haciendo una sola audiencia.


• La presencia física de droga en esta audiencia, fue incautada 2 años antes que mi cliente fuera capturado, en una región distinta, y en un operativo aislado, en el nunca apareció ni siquiera un indicio, que vinculara a mi cliente, por lo tanto, esa evidencia, no puede sustentar el cargo de droga en contra de mi cliente.


• El fiscal no tuvo el valor para explicarle al Tribunal que se unieron 5 investigaciones de distintas fuentes de información, y de actores diferentes, por una nota que envió la embajada de los Estados Unidos de América radicada en Panamá a la Procuraduría General de la Nación, en la que solicitó una investigación conjunta, porque manejaban información sobre que una persona en particular relacionada con otras, estaban siendo investigadas, pero en operativos distintos.


• Por lo tanto, las únicas personas afectadas con esa unión de varias investigaciones en una, son los acusados, porque, el fiscal cumplió su objetivo de crear un bosque tupido para confundir a los operadores de justicia y obligar a los imputados a cumplir una pena anticipada, usando como base una droga que nada tiene que ver con muchos, entre ellos, mi cliente. Por lo que solicitó con el debido respeto, declarar a mi cliente inocente de este cargo.


• Con relación al delito de Blanqueo de Capitales, el fiscal sostiene que, mi cliente es responsable de este delito, porque no puede justificar los bienes que posee; sin embargo, no cumplió con su deber de probar delante del Tribunal, la procedencia ilícita de sus bienes, incluso, omitió reconocer, que mi cliente tenía empresas legalmente establecidas, propiedades que había vendido, e ingresos provenientes de su país de origen, por lo que entiendo que, el fiscal, pretende que el Tribunal tome el desorden de mi cliente en el manejo de su contabilidad, como presupuesto de este delito, cuando es la fiscalía la que tiene que probar, aunque sea con cadena de indicios, que mi cliente recibió, depositó, negoció, transfirió o convirtió dinero de procedencia de alguno de los delitos relacionados con el narcotráfico, para esconder o disimular su origen ilícito. Como quiera que el fiscal no ha configurado el delito, solicitó una sentencia absolutoria por esta acusación.


• Por su parte, con relación al delito de Asociación Ilícita para Delinquir, la fiscalía sostiene que, mi cliente debe ser condenado por este cargo porque existen dos informes y declaraciones juradas de agentes de la Policía, que lo señalan como narcotraficante y blanqueador de capitales, al utilizar lanchas rápidas, y camiones con doble fondo; pero esos informes policiales, y declaraciones, no sirven para configurar este delito, porque comprobar la existencia de un grupo de personas, organizados, con jerarquía de poder, y con permanencia para cometer delitos, requiere de pruebas, más allá de simples informes, pero que posteriormente, no se corroboró la información.


• Los policías declarantes dijeron que, la información salió de mi cliente, pero sin entrar a valorar el tema de la autoincriminación que es ilegal en Panamá, estos agentes, a pesar de tener a su disposición meses para verificar la información, no lo hicieron, lo que sí confirmaron fue que mi cliente estaba vendiendo una mula que había recibido en calidad de pago por una deuda, que en el pasado había pertenecido a una persona también investigada en esta causa, pero este hecho, no configura el delito acusado porque sobre todo, a mi cliente se le veía sólo y en algunas ocasiones con su esposa en reuniones familiares.


• De tal suerte que, si la fiscalía con los indicios levantados en el proceso relacionados a mi cliente, no pudo acreditar o configurar cada uno de los delitos, el Tribunal, conforme a su deber constitucional y legal de administrar justicia, no puede suplir la necesidad probatoria que tiene el fiscal, y en consecuencia, solicitamos, la libertad de mi cliente inmediatamente después de su declaratoria de inocencia.


El Juzgado Noveno Especial de Circuito Penal, del Primer Circuito Judicial de Panamá, mediante sentencia mixta del 16 de agosto de 2016 declaró a mi cliente inocente por los tres cargos acusados.

RECOMENDACIONES

• En pleno siglo XXI, me cuesta seguir recomendando a mis colegas no confiarse de la garantía de presunción de inocencia, ni de la carga de la prueba que debe estar en manos de la fiscalía, pero es así, no espere a que el fiscal demuestre en juicio la culpabilidad de su cliente, asegúrese usted de demostrar su inocencia.


• Siento que el principal problema de los jueces, en darle más importancia a la presunción de culpabilidad que a la de inocencia, radica en que ellos también tienen el criterio encarcelado, porque si, mantener un puesto de trabajo y generar ingresos para conservar el nivel de vida de su familia, depende de la estadística de condena, entonces, tienen que condenar, porque, es mejor que lloren en casa ajena, que en la propia.


• En este caso, al menos que me equivoque, el 99.9% de los excarcelados tuvo que esperar un juicio que demoró años, para poder salir de la cárcel, esto no tiene otro nombre que, aplicación de la presunción de culpabilidad, porque el sistema judicial, a través de los Tribunales competentes, no se atrevieron a decirle al fiscal, que en algunos casos, la detención preventiva era desproporcionada.


• En los debates jurídicos, le recomiendo hacer el esfuerzo para evitar los sentimientos de rabia y resentimiento que genera la impotencia de no poder haber acabado con la injusticia cometida por el fiscal en contra de su cliente, porque, el efecto de esos sentimientos pueden afectar la creación de una excelente defensa.


• Usted tiene una hora para defender a su cliente en un Juicio Oral, pienso que es mucho tiempo, siempre y cuando, la defensa se base en referirse a los cargos acusados, y a las principales pruebas que ha presentado el fiscal para configurar el delito que le achacan a su cliente, si la defensa se basa en todo lo dicho por el fiscal, y en cada detalle del expediente, entonces, una hora es muy poca. Yo le recomiendo por experiencia propia, sea breve, conciso y preciso y, ganará.

 












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