Caso 28

Un alto oficial de la Policía Nacional de Panamá, es acusado de pertenecer a una organización criminal dedicada a cometer delitos de narcotráfico.

DELITO: Asociación Ilícita para Delinquir en Delitos Relacionados con Drogas.

TEMA: La reunión de varias personas, aunque pertenezcan a ambientes sociales y laborales diferentes, algunos con antecedentes penales, no configura, el delito de Asociación Ilícita para Delinquir.

RESULTADO: Desde la audiencia preliminar, logramos la libertad de mi cliente, mediante un sobreseimiento provisional, que luego fue elevado a definitivo por el Segundo Tribunal Superior de Justicia.

ANTECEDENTES DEL CASO

El 16 de noviembre de 2006, la Dirección de Información e Investigación Policial de la Policía Nacional, remitió a la fiscalía de drogas, un informe, en el que comunicó que, en el sector de la Vía Argentina, específicamente, en un restaurante de la localidad, se había llevado a cabo una reunión de conspiración para cometer delitos relacionados con drogas, en la que participó un miembro de la policía, y un civil, quien portaba un arma de fuego sin permiso.


Producto de esta comunicación, el Ministerio Público ordenó una investigación y autorizó a la División Anti Drogas de la Policía Nacional, llevar a cabo, las diligencias previas de la investigación.


El día 5 de enero de 2007, la fiscalía capturó a dos personas, una de ellas, con porte ilegal de arma de fuego, y, ese mismo día, se le tomó declaración a una persona en calidad de “testigo protegido”.


Los señalamientos más destacados que hizo este testigo protegido, fue que, en una ocasión había entregado 300 kilos de droga a un extranjero, en un restaurante ubicado en el centro comercial El Dorado, ya que esta persona, realizaría un envío a España, que la droga sería enviada en contenedores dentro de tucas de madera, y que la custodia de la sustancia ilícita, estuvo a cargo de un oficial de alto rango de la Policía Nacional. Adicional dijo que, el oficial se dedicaba al tumbe de drogas, y a recibir dinero para la compra de armas.


El capturado #1 declaró que mi cliente lo había citado en el restaurante ubicado en Vía Argentina, para informarle que el propietario de ese restaurante, quería entrar en el negocio, y que necesitaba que alguien le transportara droga hacia Centroamérica; también dijo que, la verdadera intención de mi cliente era tumbarle la droga al comerciante.


Una de las pruebas que tenía la fiscalía era el cruce de llamadas y contactos telefónicos entre mi cliente con el capturado #1.

Según los informes de la Policía, el capturado #2, se dedicaba al tumbe de droga, y era conocido de mi cliente, así que, la fiscalía sostenía, que los tres se habían reunido para planear cometer delitos relacionados con drogas.


Con base en los anteriores indicios, la fiscalía sustentó la imputación por el delito de Asociación Ilícita para Delinquir, en contra de las tres personas detenidas, incluyendo a mi cliente.


Posterior a la captura, a lo interno de la Policía Nacional, se le levantó un proceso administrativo, a través del cual, fue destituido por denigrar la institución. Esta decisión, básicamente se basó en que mi cliente no había sido autorizado para reunirse con presuntos delincuentes, tampoco para el manejo de informantes, y en los informes suscritos por los agentes investigadores que presenciaron y describieron la reunión, en el restaurante ubicado en la Vía Argentina.


En diligencia de careo entre mi cliente, con los sujetos #1 y #2, se conoció que, el #1 fue presionado por sus captores para que declarara en contra de él, además que, el fiscal le ofreció dejarlo en libertad, a cambio de lo que dijo, pero aprovechó la diligencia para retractarse y decir que, conocía a mi cliente porque el sujeto #2 se lo había presentado, y que, en algún momento, le había dado información anónima sobre presuntos delincuentes.


En su oportunidad el sujeto #2 dijo que, conoció a mi cliente en la iglesia en la que ambos asisten, también es amigo del sujeto #1, que él los había presentado. Con relación a la reunión en el restaurante, en Vía Argentina, señaló que, mi cliente los había llamado para hablar de algunas personas que pudieran estar en el negocio de las drogas, ya que antes, ellos le habían servido de informantes anónimos.


Por su parte mi cliente, declaró que, había sido una reunión con informantes de entero crédito, con resultados positivos en el pasado, que en esta ocasión, altos mandos de la Policía, estaban utilizando este hecho, para sacarlo de la institución, por cuestiones personales, ya que no tenían otra manera de hacerlo, porque era uno de los que más condecoraciones tenia por el combate al crimen organizado, relacionado con Drogas.


Con los contrainterrogatorios a los agentes que cubrieron la reunión en el restaurante, acreditamos el hecho que, ellos no vieron nada irregular, que como investigadores les llamara la atención, sólo la llegada de mi cliente, en un auto oficial, y luego, a tres personas sentadas en una mesa, hasta que cada uno tomó su camino.


La revisión de los movimientos de ingresos y egresos de sus cuentas bancarias, no arrojó nada interesante a la investigación, tampoco la presencia de bienes que no pudiera justificar.


Básicamente con este escenario llegamos a la audiencia preliminar en la que la fiscalía tenía que demostrar la acreditación del hecho punible, y la existencia de medios probatorios que ofrecieran serios motivos de credibilidad sobre la vinculación de mi cliente.


La fiscalía sostuvo que el hecho punible estaba demostrado porque entre los imputados hubo un acto premeditado para concretar una reunión, que se llevó a cabo, donde los actores conversaron, y acordaron ejecutar actos idóneos para cometer delitos relacionados con drogas.


Que la vinculación estaba demostrada con la diligencia de seguimiento y vigilancia en la que los tres fueron vistos sentados en una mesa, conspirando para cometer delitos, y con las declaraciones de ellos, en las que aceptaron conocerse y reunirse, además que dos de los acusados tenían antecedentes criminales.


Los contraargumentos que presentamos para enervar la pretensión de la fiscalía fueron los siguientes:


• Más que creer, estamos seguros que el fiscal ha confundido el tipo penal que pudiera configurar con los hechos que ha planteado, porque la imputación habla del delito de Asociación Ilícita para Delinquir, no obstante, los hechos anunciados hacen referencia a que hubo un acto de conspiración, tipos penales que en su naturaleza son diferentes, ya que el primero necesita permanencia en los actos, mientras que el segundo, se concreta con uno o más actos con mínima temporalidad.


• Hay varios hechos acreditados en el expediente, que debemos ponderar en aras de saber si pueden ser utilizados o descartados para configurar el delito de Asociación Ilícita para Delinquir; estos son: la reunión que se dio en el restaurante de Vía Argentina, en la que los tres acusados platicaron; dicen ellos, sobre personas que pudieran estar vinculadas a trasiego de drogas; aunque existe una declaración de uno de los acusados, que al inicio del proceso, dijo que, mi cliente lo llamó para indicarle que el dueño del restaurante andaba en temas de drogas, y necesitaba un transportista, pero para efecto del análisis, lo importante es que se dio la reunión.


• La fiscalía, no sabe qué se habló en esa reunión, porque las unidades que cubrieron la misma, no escucharon una palabra, ni vieron ninguna acción que tuviera relación a algún delito, por lo tanto, la fiscalía, está suponiendo que allí se habló sobre algo ilícito, pero es una imaginación, que no tiene respaldo probatorio.


• Otro hecho acreditado que tiene la fiscalía, aparte de mi cliente, es la captura de dos ciudadanos, uno de ellos, con un arma de fuego que no tenía permiso para ser portada, quien declaró que era de su propiedad, y asumió los efectos del acto. Este hecho como bien lo describe la norma, configura una conducta penal de porte ilegal de arma, ejecutado a título personal, pero que por sí sólo no demuestra que estas personas recurrentemente cometan delitos de forma jerarquizada y organizada para que se configure el delito de Asociación Ilícita para Delinquir.


• Es más, frente al criterio anterior, existe una atipicidad de la conducta porque el primer requisito del artículo 329 del Código Penal, que tipifica el delito de Asociación, reclama la presencia de tres personas en adelante, que se reúnan con el propósito de cometer delitos, pero aparte de mi cliente, sólo existen dos personas acusadas, y la fiscalía pretende que mi cliente sea condenado por pertenecer a una estructura delincuencial que ya debía existir, de acuerdo al propósito de cometer delitos, exigido por la norma.


• Lo que pretendo que quede claro es que, en el juicio de responsabilidad en cualquier tipo de delito, y el de asociación, no es la excepción, primero se tiene que acreditar un hecho punible para poder exigirle responsabilidad penal a una persona, lo que es simple entender que, para que se le reclame responsabilidad penal a mi cliente, un oficial de la principal institución de seguridad del país, primero tiene que existir el delito, y en este caso, el delito que permanece en el tiempo, es el de Asociación Ilícita para Delinquir, que no nace de la reunión en Vía Argentina que tanto habla el fiscal, sino de acciones criminales que se han mantenido en el tiempo, ejecutadas por 3 o más personas, con una estructura jerarquizada.


• Entonces, ponderando los hechos acusados por la fiscalía, que no sirven para configuran el tipo penal, por ausencia de pruebas que demuestren la existencia de un grupo organizado, que cometan delitos con carácter más o menos permanente en el tiempo, mi cliente debe ser sobreseído de manera definitiva porque no se le puede exigir que responda por un delito que no existe, y con esta petición termino mis alegatos, señor Juez.


Mi cliente fue sobreseído provisionalmente por el Juez primario, pero en respuesta a apelación que interpuse, al no estar de acuerdo, el Segundo Tribunal Superior de Justicia mediante sentencia 2da No. 122 del 03 de julio de 2008, elevó el sobreseimiento provisional a definitivo, al reconocer que efectivamente, no se había acreditado el delito de Asociación Ilícita para Delinquir.


Con esta decisión, presentamos una Demanda en contra del Estado Panameño por la prestación defectuosa de un servicio público, al someter a un servidor público a un proceso, y destituirlo, por un delito que nunca existió.

RECOMENDACIONES

• Un error que deseo evitar que mis colegas sigan cometiendo, es que cuando el fiscal acusa por el delito de Asociación Ilícita para Delinquir, casi todos terminan alegando de lo que dice la doctrina sobre el tema y se olvidan del expediente.


• Deben hacer la diferencia entre el delito y la vinculación. La explicación doctrinaria y jurisprudencial es más aceptada en la imputación, pero en el juicio, la mejor manera de ayudar al Tribunal es tomar las pruebas que están en el expediente y los hechos acreditados para ver si con ellos se configura el delito y la vinculación.


• El abogado debe llegar hasta las últimas consecuencias para asegurarle a su cliente, el mejor resultado. No valen los conformismos, si usted cree que puede lograr algo mejor, aplique el recurso indicado.


• Revise los daños ocasionados por conductas, dolosas, culposas, negligentes o con abuso de autoridad, que terceros le ocasionen a su cliente con acciones infundadas, que no está obligado a soportar.


• Tenga presente que el Estado es un ente jurídico, con derechos y obligaciones, por lo tanto, a través de sus funcionarios puede causar graves daños, por los que debe responder, asumiendo la obligación de indemnizar a los afectados.

 












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