Caso 4

El Director General del Servicio Marítimo Nacional, en el periodo de gobierno (2004-2009), fue detenido y acusado, junto a diez (10) personas más, por los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales, en una investigación, iniciada por las autoridades de los Estados Unidos de Norte América, a través de la Drug Enforcemente Administration (DEA).

DELITO: Tráfico Internacional de Droga, y Blanqueo de Capitales.

TEMA: La condena de una persona por delito relacionado con drogas, exige la existencia de la sustancia, y de la prueba del laboratorio especializado, que certifique, el tipo, pureza y el peso de la droga. Por otro lado, pretender condenar a alguien por el delito de Blanqueo de Capitales, procedente de cualquier delito de droga, requiere que la fiscalía pruebe, aunque sea con cadena de indicios o prueba indiciaria, de qué delito surgió el dinero que se investiga, y que, el acusado, recibió, depositó, negoció, transfirió o convirtió el dinero, con el propósito de encubrir, ocultar o disimular su origen ilícito.

RESULTADO: Logramos que nuestro cliente, fuera declarado inocente, por los delitos que se le imputaron, porque la fiscalía no pudo demostrar que nuestro defendido había sustraído un cargamento de droga, que supuestamente, estaba guardado en un barco que Panamá recibió en calidad de donación. El delito de Blanqueo de Capitales, siguió la misma suerte ya que, al no existir la droga, no había un delito precedente, de donde pudo surgir el dinero, ya que la imputación de la fiscalía, fue por el delito de blanqueo de capitales procedente de delitos relacionados con drogas. Adicional, logramos que el Tribunal, ordenara investigar al perito contable de la fiscalía, por falsedad ideológica al incorporar en un documento público, a sabiendas, información errada, que incluso fue reconocido por el perito en el acto de la audiencia.

ANTECEDENTES DEL CASO

El día 13 de enero de 2006, los guardacostas estadounidenses, detuvieron en aguas internacionales, una embarcación de bandera panameña, en la que incautaron 1.6 toneladas de cocaína. Los tripulantes de este barco fueron trasladados, y juzgados en los Estados Unidos de Norte América.

La embarcación por ser de bandera panameña, fue entregada a Panamá, con mil toneladas de chatarra, y 50 toneladas de combustible, le correspondió a la armada nacional (Servicio Marítimo Nacional), la custodia de esta embarcación.

Dos meses después, agentes de la DEA, entrevistaron a dos de los tripulantes, presos, en Estados Unidos de Norte América, y estos, informaron, la existencia de otro compartimiento secreto en el barco, que no había sido abierto.

De inmediato, las autoridades panameñas, iniciaron con las investigaciones preliminares, y estas, arrojaron, tres (3) hechos comprobados; el primero, que en el barco había otro compartimiento, pero sin la presencia de droga; el segundo, que los mil kilos de chatarra habían desaparecido; y el tercero, que las 50 toneladas de combustible, tampoco estaban.

La fiscalía, le recibió declaraciones juradas, a varios oficiales del estado mayor de la institución, y a personal administrativo, quienes, entre otras informaciones, dijeron que, empresas privadas, habían comprado la chatarra y el combustible. El asunto fue que, el producto de esta venta, no ingresó a las arcas del Estado.

La Fiscalía Primera, Especializada en Delitos Relacionados con Drogas, encargada de la investigación, imputó a mi cliente los cargos por los delitos relacionados con drogas y blanqueo de capitales, pero también, al subdirector, y a otros jefes del estado mayor.

Uno de los comisionados de la Policía, colaboró con la fiscalía, y explicó que, ellos, con el aval del director, habían vendido la chatarra y el combustible, y se repartieron el dinero. También reveló cuanto dinero recibió a cada uno, y que, todo el proceso, había sido dirigido por mi cliente, el Director General.

La decisión posterior de la fiscalía, fue aplicarle a mi cliente, la medida cautelar de detención preventiva, la misma suerte corrieron otros oficiales, y algunos administrativos, al único que se le concedió una medida cautelar diferente a la prisión provisional fue al Comisionado colaborador.

Era un hecho cierto que la chatarra y el combustible se habían desaparecido del barco, y que más de dos testigos daban fe del traspaso o venta de estos objetos, lo que estaba pendiente por demostrar era el hecho, si había o no, más droga en el compartimiento que las autoridades panameñas junto a agentes de la D.E.A., inspeccionaron y no encontraron nada.

Los declarantes que en su momento pertenecían al Servicio Marítimo Nacional dejaron claro, que ellos, no sabían nada de droga, pero la tesis de la fiscalía era que así como sacaron la chatarra y el combustible, de la misma manera se habían apoderado de la droga que estaba en ese compartimiento.

Como efecto de la investigación, la fiscalía dispuso las aprehensiones provisionales de todos los bienes, y cuentas bancarias de mi cliente, valoradas en más de ocho (8) millones de dólares.

En principio, la suma confiscada, parecía exorbitante para un funcionario público, pero mi cliente, cuando aceptó el cargo, aparte de ser, practico y piloto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), era un exitoso empresario en la industria inmobiliaria, y pionero de la restauración del casco antiguo de la ciudad de Panamá.

La investigación terminó sin mayores cambios probatorios que favorecieran a la fiscalía, recuerdo que, salvo el hecho comprobado de la venta de la chatarra y el combustible, tenían unas notas de intercambio de información entre la DEA y las autoridades panameñas, unas, decían que, mi cliente muchos años antes, había sido reseñado, en una investigación por narcotráfico y, otras, que informaban la existencia de más droga en el barco.

Para reforzar de alguna manera, la debilidad probatoria, la división de blanqueo de capitales, de la Dirección de Investigación Judicial, de la Policía Nacional, había elaborado un informe, a petición de la fiscalía, en el que, el perito contable, afirmaba que mi cliente, no podía justificar los bienes que poseía.

Por su parte, nosotros, estábamos totalmente informados de los hechos acusados, y de las pruebas que utilizaría la fiscalía para intentar demostrar que mi cliente era responsable de esos hechos, así que, nuestro perito contable estaba preparado para acreditar lo contrario, además que, logramos introducir como testigos a algunos de los tripulantes del barco en el momento que fue aprehendido por la armada norte americana, entre los cuales, estaba el capitán, ya que, por ser nacionales, habían sido repatriados a Panamá a cumplir con el proceso de ejecución de sentencia.

En los alegatos de conclusión, el fiscal presentó a mi cliente como participe de una organización criminal que se había apoderado de una sustancia ilícita y de bienes que estaban bajo la custodia de mi cliente como director general de la institución; los medios probatorios a los que hizo alusión la fiscalía fueron los mismos que daban por acreditado el hallazgo de un cargamento de droga que iba para Estados Unidos de Norte América y la captura de varias personas, pero en cuanto a demostrar que luego que las autoridades panameñas recibió el barco, había más droga, sólo se limitó a argumentar que existió otro compartimiento que no fue descubierto en la primera inspección que realizó las fuerzas armadas norteamericanas, y que algunos tripulantes declararon en Estados Unidos de la existencia de ese otro caleto, también utilizó algunos informes de inteligencia levantados por la D.E.A., en los que se decía que mi cliente en tiempo pasado había sido reseñado supuestamente por pasarle información a algunos narcotraficantes para facilitar el paso de lanchas rápidas y barcos por el mar territorial panameño con cargamentos de droga.

En realidad el peso de los argumentos del fiscal estuvieron enfocados en un 70% en demostrar que los recursos y bienes aprehendidos a mi cliente durante la investigación eran de fuentes desconocidas, porque según las conclusiones a las que arribó el perito oficial mi cliente no podía justificar el total de su patrimonio, por lo que en opinión de la fiscalía mi cliente era responsable de cometer el delito de blanqueo de capitales, y con base en la suma de argumentos, solicitó su condena por los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales.

Antes de darles a conocer la tesis de defensa que utilicé en la audiencia, quiero compartirles que, esta ha sido una de las audiencias más concurridas en las que he participado como abogado, y también, de mayores incidencias, porque en el momento que contrainterrogaba al perito contable de la fiscalía, el juez perdió el control de la audiencia debido al desborde de emoción del público, ya que estos escuchaban las constantes inconsistencias en las que caía el perito, hasta el punto que, cuando escucharon de su propia voz que se había equivocado y que pedía perdón, alguien del público le lanzó agua.

Les participo los argumentos que planteamos en el juicio oral, los que estuvieron respaldados por sólidas fuentes probatorias:

• Respetado señor Juez, la fiscalía ha pedido la condena de mi cliente, por el delito de Blanqueo de Capitales, y en sus alegatos, mencionó que mi cliente recibió un barco con mil toneladas de chatarra y 50 tanques de combustible que fueron vendidos; estos hechos, corresponde a un delito de Corrupción de Servidores Públicos, pero la fiscalía no le imputó cargo a mi cliente por ese delito, por lo tanto, no puede jurídicamente pedir que el delito de corrupción sea antecedente o precedente del delito de Blanqueo de Capitales porque la investigación inició con el hallazgo de un cargamento de droga en el barco y siguió por la idea de encontrar más droga, además éste fue el delito principal que la fiscalía le imputó a mi cliente, y este es el delito precedente que hoy debe probar el agente acusador.


• Yo creo honorable juez, que lo más importante es resaltar los hechos probados, y uno de estos hechos es que, mi cliente recibió una embarcación de parte de la armada de los Estados Unidos de Norte América, en la que se encontró 1.6 toneladas de droga; también, es un hecho probado que dos de los tripulantes encarcelados en el país del norte, dijeron que en el barco había otro compartimiento, que se hizo para guardar más droga; pero también es un hecho que se ha demostrado en este juicio bajo la inmediación del Juez, el fiscal y de todos los presentes, que el Capitán y el primer oficial del barco han declarado confirmando que sí hubo otro compartimiento, que fue hecho para encaletar droga, pero debido a que la otra lancha rápida que la traía, no llegó en el tiempo acordado, tuvieron que sellarlo, y seguir con la carga que ya tenían en el otro caleto. Entonces, el punto es que, es un hecho comprobado que, la embarcación se recibió en Panamá, pero sin la presencia de más droga.


• Entre mi cliente y la tripulación del barco, no existe ningún tipo de relación, nunca antes se habían visto, el primer contacto visual lo han tenido en esta audiencia, ellos mismos han declarado, no conocer a mi cliente; en tal sentido, lo dicho por ellos también encuentra respaldo en las diligencias de inspecciones hechas a la embarcación, porque la realidad es que, en el nuevo compartimiento que se abrió no se encontró ni rastro de sustancias ilícitas.


• Otro hecho comprobado es que, el barco fue entregado con un inventario. Es decir, hubo una inspección por los agentes del guardacostas de los Estados Unidos, en la que participó personal del Servicio Marítimo Nacional, donde quedó registrado que sólo se había detectado 1.6 toneladas droga, traslada a ese país. No hubo en esa inspección la presencia, ni mención de más sustancias ilícitas.


• La presencia de sustancia ilícita en el nuevo compartimiento quedó descartada por los agentes de la DEA y el F.B.I ya que, al conocerse la noticia, personal de estas agencias, se trasladaron a Panamá, y presenciaron el proceso de toma de muestras para ser introducidas en la máquina Itemixer que analiza la presencia de iones de partículas ilícitas en un determinado espacio físico, la que resultó negativa. Este hecho ha sido reconocido en el juicio por el funcionario que tomó la muestra, y realizó el procedimiento de verificación.


• Los hechos anteriores debidamente acreditados, marcan un antes y un después; un antes, porque mi cliente no aparece en lo que pasó antes que la nave fuera entregada en donación al Estado panameño; y un después, porque, lo que pasó después que el barco quedó bajo la responsabilidad de las autoridades panameñas, mi cliente sólo puede responder por la chatarra y el combustible, pero nunca por narcotráfico.


• Aunque, este, no es un hecho que varié la condición de inocencia de mi cliente, si quiero, advertirle al Juez, que se debe hacer valer el principio de legalidad de todos los actos públicos, porque en este proceso no hay un dictamen pericial que certifique la existencia, clase, pureza y peso de la sustancia ilícita, que es el hecho punible por el cual se está juzgando a mi cliente, se afectaría los principios de soberanía y de legalidad, si el poder judicial, sólo acepta la información entregada por los agentes de los Estados Unidos de Norte América, y no la emanada por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, del Ministerio Público, único ente para establecer la certificación de la existencia de sustancias ilícitas.


• Es muy importante que, todos los presentes tomemos nota, que la conducta de vender la chatarra y el combustible no puede ser considerado delito precedente que sirva para configurar el delito de Blanqueo de Capitales, porque el fiscal cuando tuvo la oportunidad de imputar el cargo de Corrupción de Servidores Públicos, no lo hizo, ni tampoco menciono el delito de corrupción como delito precedente cuando le hizo cargo a mi cliente por el delito de blanqueo de capital, sólo se limitó a decir que formulaba el cargo de blanqueo de capital procedente de los delitos relacionados con drogas. Por otro lado, la palabra precedente significa, anterior, lo que indica que, aunque el fiscal hubiese formulado el delito de legitimación de capitales procedente del delito de corrupción, ese delito anterior, tampoco alcanzaba a los bienes adquiridos por mi cliente, ni a su movimiento de flujo de efectivo en sus cuentas, estos quedarían lejos del radio de acción, ya que los antecedentes laborales y comerciales de mi cliente, se remontan a 30 años antes de los hechos investigados.


• Respetado Juez, no tenga en cuenta la reacción negativa del público por las respuestas del perito del fiscal, y en nombre de ellos, ofrezco disculpas al Tribunal y también al perito. Pero si le pido que tome en cuenta que delante de todos, el perito ha pedido perdón por tantos errores cometidos en su informe pericial; y también le pido que al momento de decidir, recuerde las siguientes palabras utilizadas por el perito al momento que tenía que dar una respuesta, aquí están: “se me fue el error”, “mi análisis lo realicé sólo con las copias que me dio la fiscalía y no verifiqué o indagué otras fuentes de información”, “cuando hice la petición para buscar más información me dijeron que el expediente ya no estaba en la fiscalía”, “la fuente donde obtuve la información del valor que le asigné a cada propiedad la obtuve de un cuadro que presentó el abogado, ya que no tuve acceso a ninguna escritura”, “no realicé ningún método contable para realizar el peritaje, lo hice sólo tomando los ingresos, egresos y el valor de las propiedades”, “cometí errores de dedo como errores en la fuente”, “de repente hubo un cambio que es común en contabilidad, cometer errores aritméticos, ya que el informe fue revisado finalmente por mi superior, y pudo haber cambiado algo”, “no sumé todos los ingresos porque no tuve acceso a esa información”, “cometí errores, pero mi informe es confiable”, “pido disculpas por los errores cometidos”.


• Finalmente, quiero decir, que mi cliente no ha cometido el delito de Blanqueo de Capitales, porque, sin lugar a dudas, se han demostrado hechos producidos por él, que lo ubican como una persona acaudalada con fuentes de ingresos conocidas por más de 30 años, antes del inicio de este proceso. Las circunstancias, que llevaron al perito de la fiscalía, a no entender la actividad privada por falta de información, y a establecer diferencia entre lo declarado al fisco, y el valor de los activos, es una relación que le interesa a la Dirección General de Ingresos o al Derecho Administrativo, pero no al Derecho Penal. Lo cierto es que, ha quedado acreditado, que mi cliente, durante el periodo que fungió como director de la armada panameña, no adquirió ningún activo, todos tienen antecedentes antes de su vida pública. Por esta razón, la fiscalía, no pudo demostrar que mi cliente, recibió, depositó, negoció, transfirió o convirtió dinero de fuentes ilícitas para ocultar, encubrir o disimular su origen; por ello, el delito de Blanqueo de Capitales, debe ser descartado porque en los hechos atribuidos a mi cliente, la fiscalía no pudo configurar este delito.

Mediante sentencia absolutoria, No. 21 de 29 de enero de 2010, nuestro defendido fue declarado inocente de los cargos por los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales.

RECOMENDACIONES



• El delito precedente es fundamental en el análisis de un delito de Blanqueo de Capitales. Aunque existe un criterio unánime que no es indispensable una condena previa del investigado para dar por acreditado la fuente o el origen de los bienes, también existe el criterio unánime, que se requiere pruebas para demostrar de dónde proviene el dinero o de qué acciones o conductas delictivas salió el dinero o los bienes que se acusan de blanqueados o lavados.


• Usted como abogado defensor, préstele mucha atención al tema del delito precedente, porque no es lo mismo que Juan por ejemplo, se robe un reloj, y con la venta, compre comida o se compre una zapatilla, a otro, que se dedique a legitimar capitales de procedencia ilícita. Este criterio es importante porque detrás de un delito, 99.9% está el propósito de obtener dinero, de esa forma, entonces, todos los que cometen delitos primarios, también estarían cometiendo delitos de Blanqueo de Capitales.


• Recuerde que el delito precedente, no necesariamente tiene que ser imputado en el proceso en el que se investiga el delito de Blanqueo de Capitales, lo que se exige es que, al momento de imputar el delito de blanqueo, el fiscal determine de qué delito precedente provienen los bienes o el dinero investigado.


• Un tema que requiere de tiempo y concentración es que, el abogado tiene que dedicarse a descubrir los errores cometidos por el perito contable de la fiscalía. En este caso, descubrí, no menos de 20 errores; entre ellos, que el perito dejó de sumar fuentes de ingresos que recibía mi cliente de propiedades alquiladas, muchas de ellas, ocupadas por el instituciones del Estado panameño, donde recibía decenas de miles de dólares al año; que a pesar de haber transcurrido hasta veinte años de haberse comprado una finca, sumó como valor del activo el precio actual de mercado, pero no estableció, el valor que se pagó en la época que se adquirió; descubrimos errores de cifras; resultados que no habían sido puesto por el perito. En fin, estudiar y analizar la prueba del contrario, es de gran valor.

 












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