Caso 9

Ocho (8) personas son capturadas en alta mar, momentos en que un barco se acerca a una lancha rápida que transportaba 1800 kilos de cocaína, con la intención de abastecerla de combustible.

DELITO: Tráfico Internacional de Drogas (artículo 313 del Código Penal).

TEMA: Los aciertos del abogado al inicio de la investigación producen el efecto de la libertad de su cliente.

RESULTADO: Obtuvimos la declaratoria de inocencia de cinco (5) de los 6 tripulantes del barco, y con ello su libertad, porque demostramos que sólo el Capitán tenía relación delictiva con el grupo encargado del transporte de la droga.

ANTECEDENTES DEL CASO

El 12 de diciembre de 1998, en la isla Jicarón, un sector de la Provincia de Veraguas, unidades del desaparecido Servicio Marítimo Nacional, capturaron a ocho ciudadanos extranjeros, momentos en que un barco pesquero se aproximó a una lancha rápida con la intención de abastecerla de combustible.


Luego que las autoridades abordaron las dos embarcaciones, y realizaron las inspecciones de rigor, descubrieron que la lancha estaba transportando mil ochocientos (1,800) kilos de cocaína.


La información de inteligencia que manejaban las autoridades, era que, esta droga provenía de Colombia, con destino a México, y que, la única función del barco, era suplir la lancha de combustible.


En la lancha viajaban cuatro (4) tripulantes, dos de los cuales, lograron lanzarse al mar e internarse en la isla Jicarón; estas personas nunca fueron ubicadas. En el barco viajaban seis (6) tripulantes, incluyendo al Capitán, todos ellos fueron capturados. Nosotros fuimos contratados, para defender a los seis (6) tripulantes del barco.


Los primeros elementos que recogimos de las pláticas iniciales con el Capitán del barco, y los demás tripulantes, es que, ellos eran pescadores industriales de profesión, todos tenían sus licencias, y permisos, los mismos estaban autorizados por la empresa para realizar ese viaje; adicional, me proporcionaron la documentación del barco, en el que se incluía los permisos para pesca internacional. Con la recolección de estos indicios, podíamos demostrar que el barco era utilizado en su actividad normal de pesca, y que pertenecía a una empresa reconocida en Colombia.


Con este hecho probado, platicamos con los abogados de las dos personas que habían sido capturadas en la lancha, y ambas defensas nos trasladamos a conversar con ellos. En esta platica recogimos información valiosa: uno de los capturados en la lancha, era el jefe de la misión, tenía la responsabilidad de control, dominio y disponibilidad de preparar y acondicionar la lancha, así como de recoger la droga, transportarla desde Colombia, vía Panamá hasta México, y adicional, era el único autorizado en establecer contacto con el Capitán del barco, y de intercambiarse las coordenadas para la entrega del combustible.


Esta persona nos dijo que, salvo el Capitán, él no conocía al resto de la tripulación, y que, excepto él, nadie de la lancha podía establecer contacto con el barco. Esta información fue corroborada por el Capitán, y éste además, explicó que su tripulación era nueva, y que, la gente del negocio, sólo habló con él, y la orden que se le dio fue que, nadie más del barco podía tener conocimiento de la operación.


Para nosotros como defensa, ya teníamos otro hecho probado: “los 5 tripulantes no tenían conocimiento que en el barco habían tanques de combustibles, ocultos, para abastecer a la lancha”.


Para completar nuestra teoría del caso, necesitábamos establecer cuatro circunstancias: la primera, determinar tiempo, modo y lugar, en el que se introdujo el combustible, y el por qué los 5 tripulantes no se dieron cuenta; la segunda, establecer la justificación del por qué el resto de la tripulación, permitió que el Capitán se saliera de la ruta de pesca, y qué explicación les había dado el Capitán sobre esta decisión; la tercera circunstancia, determinar en qué momento se dieron cuenta de la existencia de los tanques; y finalmente, qué hicieron al momento que el barco se arrimó a la lancha para traspasar el combustible.


El Capitán, declaró que cuando el barco llegó al puerto de salida, ya la gasolina venia dentro, el compartimiento se preparó y se selló una semana antes del viaje, que se había hecho en un puerto distinto al que salieron.


Este hecho podía darse por acreditado, ya que la documentación de embarque de la tripulación tenia fecha de una semana después, lo que coincidía con lo dicho por el Capitán.


Por otro lado, los 5 tripulantes declararon que, a cada uno le llamó la atención al Capitán sobre el desvió de dirección, pero éste les contestó que no importaba, que él siempre pescaba en aguas panameñas, sin ningún inconveniente, que se hacía responsable por cualquier eventualidad.


Los tripulantes señalaron que, el hecho que iban pescando y sumando carga, los llevo a pensar que, salvo esa circunstancia, lo demás todo estaba orden.


Tanto el Capitán como su tripulación coincidieron en que era imposible darse cuenta de la presencia de los tanques de combustible, por la forma como se había hecho, un compartimiento sellado, que daba la apariencia de ser un depósito más del barco.


Finalmente, los agentes de la Policía que realizaron la captura en alta mar, escribieron en sus informes, que llegaron en el momento en que el barco se arrimaba a la lancha, por lo que no dieron tiempo para que la tripulación destapara el compartimiento, y comenzaran a despachar o traspasar el combustible, que no pudieron ver las acciones de los tripulantes.


Para nosotros como abogados defensores, nuestra teoría del caso estaba completa; “el Capitán, siguiendo orden superior, y sin consultar con su tripulación, adquirió el compromiso de suministrar combustible a una lancha que transportaba droga; la ejecución de su plan era relativamente fácil, ya que efectivamente el barco estaba cumpliendo a cabalidad con su labor de pesca, y su calidad de jefe de la tripulación le daba el poder para controlar los hechos de desviarse de la ruta, y entregar el combustible a la lancha”.


Terminada la investigación, nos encontramos con el fiscal en el juicio, siempre recordaré esta audiencia, porque fue hecha en el salón de audiencia de homicidio, en el Tribunal de Justicia, de la ciudad de Santiago, y por primera vez, participaba en una audiencia, en un salón tan grande; otro hecho que me hará recordar ese momento, es que era mi primera audiencia, en la que participaba el fiscal general de drogas.


Cuando el fiscal tomó la palabra, estaba algo confundido porque me invadieron muchos pensamientos simultáneos sobre qué iba a ser yo para ganarle al jefe de todos los fiscales del país en esta materia, ya que, eran los asistentes los que recurrentemente asistían a las audiencias, pero en esta, estaba el jefe a nivel nacional, también, se corría por los pasillos que, los jueces le tenían temor a este funcionario, así que, su presencia podría ser para de una u otra forma intimidar al Tribunal.


Lo primero que dijo fue que, el crimen organizado relacionado al narcotráfico ha obligado a las naciones a nivel mundial, a crear instituciones fuertes para poder controlar el daño a la vida y a la salud que representa el trasiego de drogas ilícitas a nivel nacional e internacional.


Que estábamos debatiendo unos hechos productos del crimen organizado, donde en Colombia estaban los líderes máximos, controlando a distancia la operatividad, en Panamá se habían capturado a dos personas, en una lancha rápida con la función de transportar la droga en tráfico internacional, y a seis, en un barco, con otra función, de abastecer de combustible a la lancha para que pudiera llegar a su destino.


La descripción era perfecta para reconocer que estábamos frente a una estructura, organizada, con jerarquía, diferentes funciones, que configura el crimen organizado, donde incluso, el líder de la tripulación de la lancha ha reconocido y aceptado ser el enlace con los tripulantes del barco, y el capitán de este, también aceptó que trabaja para la organización, por lo que, teniendo acreditado, la existencia del hecho punible, los medios de transporte, y las personas ejecutoras del delito, el Tribunal no tenía otra opción que, condenarlos a todos a la pena de 15 años de prisión, como autores, del delito de Tráfico Internacional de Drogas.


Cuando el fiscal terminó sus alegatos, mi mente estaba clara, mis nervios controlados, y de pronto escucho cuando la dama Juez, dijo, “licenciado Orobio, tiene usted la palabra”.


Empecé y terminé mis alegatos, de la siguiente manera:


• Señora Juez, he escuchado que el fiscal ha dicho que los 8 acusados tienen que ser condenados porque se ha acreditado el hecho punible, el medio en que se transportaba, y los que colaboraban en la ejecución; porque los hechos, y la intervención de distintas personas, configuran el concepto de una criminalidad organizada. Yo estoy parcialmente de acuerdo con el fiscal, en lo que no estoy de acuerdo, es que, él le dé ordenes al Tribunal, y, lo otro, que diga que, todas las personas tienen que ser condenadas.


• El Fiscal General de Drogas, como funcionario con competencia a nivel nacional, tiene que ser respetuoso de la independencia del Poder Judicial, y del criterio de los jueces y magistrados, porque así lo mandata la Constitución Nacional, entonces, el fiscal no puede considerar que él ejerce competencia en este escenario de justicia, lo que sí debe hacer es, reconocer que, en esta audiencia, es una parte más, en igualdad de oportunidad, que la defensa, por lo que debe controlar la arrogancia que le genera el cargo, y retirar delante del Tribunal, la palabra “tiene que condenar a todos los acusados”.


• Todas las personas, no deberían ser condenadas, porque, el juicio de culpabilidad debe hacerse sobre la base, del conocimiento del delito, y de ejercer acciones conscientes hacia la ejecución, y perfeccionamiento de ese hecho criminal.


• Así como el fiscal, tiene hechos acreditados que demuestran que se cometió un delito, la defensa también tiene hechos acreditados que demuestran que 5 de los tripulantes del barco realizaron acciones conscientes de la actividad lícita de pesca, pero no de actos que ayudaron a la ejecución del hecho punible.


• Está demostrado con pruebas documentales que, ellos son pescadores industriales de profesión, tienen sus licencias, y permisos, estaban autorizados para salir a pescar, el barco tiene permiso para pesca internacional, y pertenece a una empresa reconocida en Colombia.


• Existen dos declaraciones en el expediente, que aclaran que, la conexión entre la lancha y el barco sólo era entre dos personas, el jefe de la misión de la lancha rápida, y el capitán del barco; este hecho comprueba que el control, dominio y disponibilidad de la operación del lado de los capturados, estaba en poder de dos personas, y no de los ocho, ya que, nadie más del barco podía tener conocimiento de la operación, según lo declarado por ellos.


• El capitán, explicó el proceso utilizado para encaletar el combustible en el barco, en tiempo, modo y lugar; los agentes captores declararon que, no hubo tiempo para que se hiciera la transferencia del combustible, por lo que, establecer jurídicamente, el conocimiento de mis clientes a la actividad ilícita, sería suponer y especular, pero estas facultades mentales para ser aplicadas en proceso judiciales, están prohibidas por el principio de presunción de inocencia.


• Nuestros clientes, además de estar subordinados legalmente por las legislaciones que regulan la actividad del comercio marítimo, no tuvieron motivos para conocer que dentro del barco había un compartimiento con combustible, por lo que, cualquier persona, en las mismas condiciones o circunstancias, hubiera actuado igual que ellos, por lo que, además de los otros principios procesales que les favorecen, se le debe aplicar aquel principio que dice que, “nadie puede responder penalmente cuando realiza una acción convencido de su legalidad”, es decir, que no se les puede exigir otra conducta que la realizada, porque cualquier persona en su lugar sin tener conocimiento de lo ilícito, hubiera actuado igual que ellos.


El resultado del proceso, fue que, los dos capturados en la lacha fueron condenados como autores del delito de Tráfico Internacional de Drogas a la pena de ocho (8) años de prisión; al Capitán del barco, como cómplice primario, a la pena de ocho (8) años de prisión, y nuestros cinco (5) clientes fueron declarados inocentes de haber participado en esa acción delictiva, por el cual todos recuperaron su libertad.


Si tuviera que resaltar algunos elementos que nos ayudaron a lograr el éxito en este caso, señalaríamos los siguientes:


• Fuimos contratados como defensores desde el inicio de la investigación, esta circunstancia nos permitió recabar informaciones de calidad, respeto a la vida social, familiar y laboral de cada uno de nuestros clientes, así como cada indicio recabado en el proceso.


• Logramos platicar con las dos personas capturadas en la lancha, y nos dimos cuenta de la sinceridad en sus palabras, que incluso, ellos se pusieron a nuestra disposición, y adoptaron la decisión que cualquiera acción de sus abogados debía contar con nuestra aprobación.


• Por otro lado, el Capitán del barco, igualmente aceptó ser defendido por un abogado recomendado por nosotros, así que logramos crear buen ambiente para la defensa, ya que el fin primordial era encontrar la verdad de los hechos, y a esa verdad darle forma procesal con la calidad necesaria para que fuera asimilada y acogida por el Tribunal.


• El barco cumplía con los requisitos legales y con las características de un barco dedicado a la pesca. En la inspección ocular y allanamiento que se le realizó se enlistó los implementos, permisos y evidencias que justamente demostraban que habían salido a cumplir su normal itinerario de pesca, y que, cada uno de los tripulantes cumplía las exigencias para ser parte de la tripulación.


• Se pudo demostrar, a través de la bitácora, que los tiempos cuadraban en los diferentes viajes que realizó el barco. El allanamiento también evidenció que los tanques de gasolina estaban camuflados en un compartimiento secreto que impedía que el resto de la tripulación supiera que lo que había allí era un depósito con combustible.


• Por medio de facturas se acreditó que la gasolina fue comprada una semana antes del embarque, esto se ajustaba a lo dicho por el Capitán.


• En la inspección al barco se detectó la carga de productos del mar que era proporcional a los días que tenían de pesca.

RECOMENDACIONES



• Los casos penales cualquiera sea su naturaleza, se ganan o se pierden desde el inicio. Es decir, el abogado desde el momento en que es llamado a la defensa, aunque sea en una investigación incipiente, debe crearse una teoría preliminar del caso para poder empezar a ajustar su rompecabezas.


• Prepare a su cliente en cada declaración que debe hacer. Cada palabra de su cliente debe ser congruente con lo que usted quiere probar o demostrar en el proceso.


• En la audiencia, mantenga el enfoque de su teoría del caso, y defiéndala con las pruebas que haya en el expediente.


• Evite desenfocarse por contradecir lo afirmado por el fiscal. Siga el orden que ha establecido de lo que usted cree que ocurrió, ya que durante su argumentación habrá momentos para refutar lo dicho por el fiscal.


• Tenga presente que al juez o Tribunal le interesa la información de calidad, es decir, hable sólo aquello que guarde relación con su postura en el proceso, cualquier otro tema, afectará su teoría del caso.

 












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